Porno con payasos: la pesadilla definitiva

Creo que estamos todos de acuerdo en que los payasos dan miedo. Mal rollo. Cuando existe una enfermedad como la coulrofobia (fobia o miedo irracional a los payasos), por algo será. No imagino algo menos erótico y decadente que una bella damisela comiéndole el cimbrel a un desgraciado disfrazado de Krusty. Y sin embargo, son muchos los ejemplos que encontramos en la historia del porno de escenas con clowns, bufones, titiriteros y mimos corriendo, lamiendo, sobando y sodomizando jovencitas. La pregunta es ¿por qué?