Según los archivos orgamsátricos la primera y única vez que la húngara Katy Caro meneó el culo en esta santa casa fue en 2008. Han pasado tres años, y después de que Katy desapareciese del panorama a finales de 2009 y solo tuviese una aparición en todo 2010, sus fans se temían ya lo peor. Por suerte, recientemente ha vuelto a dar señales de vida en una producción para los estudios Hush Hush, y aunque no sabemos si esta vez la cosa durará, nosotros le rendimos tributo con una de sus mejores escenas que, pese a no tener anal, sí posee algunos guiños a lo extremo.
meadas
Supervivencia urbana femenina: mear de pie
Tal como dice la bella joven del vídeo, el P-Mate (fonéticamente “el amigo de mear”) es un invento para cuando asistáis, por ejemplo, a cámpings, discotecas o eventos masivos en los que sentarse en uno de esos váteres es como pincharse todas las jeringas de un descampado. Se trata de una simple figura de cartón desechable que ayudará a toda fémina a esquivar una de las putadas que le hizo la madre naturaleza meando de pie. Además, el P-Mate es un arma ideal para ahuyentar a los babosos, que huirán despavoridos cuando os vean de espaldas meando en un urinario.
CLOO, la app que cambiará el mundo
Como dicen ellos mismos, CLOO se basa en una verdad universal: todo el mundo necesita mear. Por eso, en una época en la que nos pasamos la vida diciendo qué hacemos, y dónde y cómo, vía Twitter, Facebook o Foursquare ya era hora de sacar provecho real del asunto: CLOO es una red social en la que al registrarnos ponemos nuestro váter a disposición de nuestros amigos que pasen cerca de casa y necesiten vaciar la vejiga. A cambio, no sólo podemos usar el suyo si se tercia, sino que recibimos una pequeña remuneración. ¡Todo ventajas!
Ana Didovic, la reina de las meadas extremas
Un mes antes de convertirse en una “figura legendaria” del porno amateur más cerdo, Ana Didovic leyó el siguiente anuncio en una web especializada en el sexo con orina y heces: “Esto va así: por cada escena en la que aparezcas cagando ganarás como mínimo 50 euros. Si la cagada es especialmente grande serán 100. Sólo las escenas con cagadas extremadamente grandes se pagarán hasta 200 euros. Recuerda que una escena es de sólo 2 minutos… imagínate lo que podrías ganar en un mes”. Sabedora de sus facultades físicas, Ana encontró un filón que a la postre la catapultaría a [...]
