«En este vídeo yo, Sara Mapelli, salgo bailando con 12.000 abejas. Este es mi segundo baile con abejas y ya estoy planeando un tercero. Pienso en esta danza como en un dueto. Las abejas empujan mi cuerpo con sus poderosas alas hacia los lados, me resisto y luego me dejo llevar y mis movimientos fluyen con los suyos. Es una forma profunda de meditación y siento que la mente colmena me rodea, me sujeta, y expande mi cuerpo a nivel celular. Soy curandera, bailarina, artista, creadora de estructuras y apicultora. Como apicultora, mi socio y yo esperamos poder ayudar a las abejas del noroeste para que aprendan a soportar mejor un entorno cambiante.»
insectos
Un tentempié de tarde
Dice el tío de este vídeo que iba a ponerse a estudiar pero algo interrumpió sus buenos propósitos: una horrorosa araña de considerables dimensiones, un bicho del Averno del que muchos huiríamos como alma que lleva el diablo, entre gritos y sollozos, cual niñita. Pero él no. Él dice que así es como se comporta cuando ve una araña. Primero atrapa al arácnido y luego trata de atraerlo hacia sus fauces para pegarse una merienda improvisada. Atentos sobre todo al método de colocarse a ras de la superficie y llamar a la araña con cariño y un “ven a besarme Spider-Man, soy Mary Jane”. Supongo que nadie le ha hablado de los parásitos.
Hércules Colombiano, la mascota de moda
Yo creía que tener una tarántula o una serpiente viviendo en un terrario en casa ya era de ser un poco rarito, pero como siempre Japón y su cultura de lo chalado ha dejado por los suelos mis esquemas. De unos años a esta parte lo que se lleva allí son los escarabajos, y particularmente el llamado Hércules Colombiano, un pedazo de bicharraco con cuernos que puede alcanzar los 15 centímetros de largo. Pero quizá lo más bizarro del asunto es que la gracia no está en comprar uno de estos artrópodos sino en adquirir su larva, un gusanaco que merecería un artículo de Raúl, hasta que llega la metamorfosis y aparece el cornudo.
Naturaleza cruel: el parásito Alien
No pensaba que dos días después de ver un halcón más malparido que el propio Joe Pesci en Casino, la naturaleza me sorprendiera con un gusano que podría inspirar personajes mucho más hijoputas que Alien. Dicho gusano es un parásito que se intoduce en los saltamontes y una vez dentro altera el sistema nervioso de tal modo que le obliga a cometer suicidio. Una vez cometida la fechoría, el parásito sale del insecto para continuar con su ciclo vital… El especimen del espeluznante video que veremos a continuación no ha llegado a inducir suicidio alguno, ya que el saltamontes fue [...]
