Entre las decenas de prácticas que se engloban en el ámbito del femdom destaca una especialmente cruel. Se trata de la denegación del orgasmo, es decir, la estimulación del sexo masculino hasta el punto previo a la eyaculación, momento en el que la dominatrix en cuestión detiene lo que está haciendo dejando a su sometido a las puertas del orgasmo.
