Debo confesar hoy aquí una de mis fobias más inconfesables, valga redundancia: las estatuas coloreadas. Sí, lo sé, suena muy raro pero uno no controla ese tipo de cosas, y si os parece ridículo que intente no pasar nunca muy cerca del Ronald McDonald estático que hay en el McDonalds del centro comercial, intentad imaginar cómo os sentiríais si os soltaran en plena noche en este parque que tiene montado un tal Veijo Rönkkönen muy al este de Finlandia, plagado con cerca de 450 estatuas francamente terroríficas en cuyo interior, para más inri, hay altavoces emitiendo sonidos extraños. Los pelillos [...]
