La porcelana jodida de Maria Rubinke

Hace dos años el gran Fogardo nos acercaba la perturbadora obra de Jessica Harrison, una artista que había tenido la brillante idea de coger las típicas figuritas decorativas de cerámica y pervertirlas con un baño de ultraviolencia y gore. Hoy me encuentro algo muy parecido, quizá todavía más estrambótico en algunos casos: la danesa Maria Rubinke crea sus propias figuras de porcelanas apoyándose en un sentido expresivo muy surrealista que oscila entre lo pornográfico y lo directamente sádico. Su trabajo ha sido expuesto en la Hans Alf Gallery de Copenague y lo cierto es que con solo un vistazo a sus obras uno se hace una idea lo maravillosamente loca que está.

Los animales-humanos jodidos de Kate Clarke

Hace poco un conocido diputado sostuvo sin el menor rubor en el Congreso de los Diputados que «ni los toros ni el resto de los animales tienen dos derechos fundamentales: el de la libertad y el de la vida». Con dos cojones, claro que sí. El caso es que, ya puestos a escatimar derechos podríamos hablar también del derecho a una muerte digna y de un descanso respetable. Aquí la escultora Kate Clarke estaría bastante de acuerdo a juzgar por su grotesca obra que mezcla restos de animales muertos con materiales sintéticos para dar forma a una fauna con cara humana que es de lo más jodido e inquietante que hemos publicado últimamente.

Gollum gigante en un aeropuerto neozelandés

En España nos gusta tener aeropuertos que, o bien no tienen aviones ni pasajeros y no sirven para nada, o bien están tan salvajemente paralizados por la huelga de turno y los retrasos en los vuelos que se convierten prácticamente en lo mismo. En Nueva Zelanda la cosa parece que funciona mejor, quizá por aquello de ser una isla en el culo del mundo, y se curran maravillas como esta que os voy a mostrar: una estatua gigante de Gollum, el hobbit venido a menos de El Señor de los Anillos que se rodó en aquel país, en el aeropuerto de Wellington tratando de atrapar su merienda. Un poco jodido, pero espectacular.

Apariciones Marianas, por Soasig Chamaillard

«Nací en una sociedad occidental cristiana y mi perspectiva de la vida ha sido muy influida por mi entorno. Con el juego de asociaciones entre iconos sociales, transformaciones físicas e improbables combinaciones, trato de hablar del rol de la mujer y el lugar que ocupa en nuestra sociedad. Este cuestionamiento del papel de la mujer me ha llevado a usar en mi trabajo uno de los iconos más sagrados, la Virgen María. Empiezo con estatuillas dañadas, tanto donadas como descubiertas en mercadillos de segunda mano, las restauro y las transformo. Yo no busco tanto impactar al que cree, prefiero conmover al que ve.» —Soasig Chamaillard, escultora francesa y autora de Apariciones.

Una vuelta de tuerca al fetichismo de pies

Desconozco completamente si Gwen Murphy posee ese tan popular y extendido fetichismo de pies, algo que algunos llaman podofilia y que consiste como todos sabéis en la excitación sexual provocada por la visión o el contacto con pies ajenos. Lo que sí es evidente es que le gusta su forma, o como mínimo le fascinan los zapatos con que se calzan. Tanto es así que esta escultora lleva ya tres años diseñando una obra episódica e indefinida en la que, usando viejos zapatos, arcilla y pinturas es capaz de brindar a cada par un rostro y una personalidad propios. El resultado es una fascinante convergencia entre lo turbador y lo bello.

El microsexo de Mr. Peluche

Se hace llamar Mr. Peluche, actualmente reside en Berlín y se autodefine como un “microescultor” y miniaturista. Ha trabajado como músico callejero y como fotógrafo, pero dice que le gusta considerarse un completo outsider. En algún momento de su vida descubrió las figuras a escala 1:87 y decidió que era el momento de plantar su obra en el arte: a base de reensamblar, pintar y colocar el resultado (figuras de uno a dos centímetros de estatura) en distintos lugares públicos, Mr. Peluche recrea tórridas escenas del sexo más apasionado que podrían pasar desapercibidas para cualquiera. Sus obras se basan siempre en la misma idea cambiando el ambiente, como la calle o las flora.

Sigrid Sarda y su inquietante obra de cera

«Volví de Francia para ayudar a mi padre, que tenía cáncer, y cuando murió le hice fotos. Me sorprendía mucho lo frío y de cera que parecía. Luego volví a París, pinté durante un par de años más y simplemente la cera me atrajo y empecé a trabajar con ella. La razón por la que me centré en las figuras de cera es porque tiene un tacto parecido al de la piel humana, tiene una historia detrás por haber sido utilizada para crear efigies de cadáveres y por temas de magia, que siempre me han interesado. La cera tiene un ciclo vital como una persona; es orgánica porque sale de las abejas, respira, vive.»

Los cascanueces de Jennifer Rubell

Inspirada por los cascanueces representando figuras femeninas —y en particular uno que encontró en internet con la forma de Hillary Clinton— estas esculturas interactivas diseñadas por la artista norteamericana Jennifer Rubell plasman los dos polos del estereotipo sobre el poder femenino: el del idealizado y sexualizado cuerpo desnudo de la mujer; y el de la demasiado poderosa supermujer, capaz de aplastar nueces con los dedos. La obra sirve también como una invitación a la acción, conminando al espectador a transgredir el tradicional rito de observar el arte y completar la propia obra participando directamente en ella. O lo que es lo mismo: dieciocho maniquíes femeninos desnudos que parten nueces con el coño.