Según un conocido e infalible método de formación dramática, para que un actor concentre su atención en la vida interior del personaje que interpreta, éste debe disponer de una verdad, aunque sólo sea la verdad de la imaginación. Las imágenes distribuidas ayer por los medios oficiales del gobierno coreano nos muestran que este tipo de técnicas teatrales son realmente efectivas, más aún cuando se trata de un país inmerso en una dictadura. Esta mañana leía una frase que resume perfectamente esta gran actuación coral y el dolor colectivo de todo un pueblo tras la la muerte del tirano: “En las dictaduras ser uno más, no destacar por arriba ni por abajo, salva vidas”.
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Lo mejor de Corea del Norte: faldas y tanques
En alguna ocasión lo hemos comentado, belleza, autoridad, uniformes y armas son tres de los grandes fetiches de la humanidad. Algo que en Corea del Norte saben explotar como ningún otro país del mundo con el tradicional desfile militar que cada año conmemora el aniversario del Partido de los Trabajadores y el no menos folclórico vídeo propagandístico que nos muestra la flor y nata de la Corea de Kim Jong-il: tanques y bellas coreanas ataviadas con faldas color caqui.
Gastronomía del mundo: El pez poronga
Copio y pego la descripción de la Wikipedia para hacernos una idea aproximada de este manjar coreano conocido con el nombre de pez poronga: “Urechis unicinctus (Chino:(Haichao, hǎichǎng)), (Coreano: 개불 (gaebul)), (Japonés: 螠虫 yumushi))es una lombriz de mar de la clase Echiura. Si bien no existe un nombre común para denominar a esta especie, coloquialmente se la conoce como urechi o pez poronga. Como otros Urechis, habita en aguas poco profundas, tales como planicies de marea en la arena, en túneles construidos en la arena o el barro durante la marea baja”. Advertencia: Este vídeo puede arruinar toda actitud onanista
Coreano grotesco celebra feliz su cena
Me envía el enlace Fogardo y huye a hacer sus menesteres sin mirar atrás, porque menudo vídeo, niños y niñas, amiguitos y amiguitas de lo cerdo y lo bizarro. En imagen, un orondo coreano (del sur, imagino; creo que en el norte los problemas de obesidad los tienen solucionadísimos) lleva a cabo su peculiar ceremonia de celebración mientras se prepara, como todo buen coreano, para cenar delante del ordenador. La liturgia va de lo rídiculo pero gracioso a lo pesadillesco y pavoroso. Yo mismo no sé si reírme o cagarme de miedo.
