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Tributo a la peineta en el cine

Tributo a la peineta en el cine

En España le llaman peineta, y aunque muchos no sepáis a qué me refiero, es un gesto universalmente conocido. El clásico “que te jodan”, levantando el dedo corazón, se ha repetido durante siglos y tiene su origen en la antigua Grecia. Concretamente en el 423 a.C., cuando Artistófanes mostraba su antipatía por Sócrates en su obra La nube, donde un campesino se mofa del verso dáctilo haciendo ese gesto cuyo uso empezaría a extenderse como signo de insulto y grosería. También se dice que, en la antigua Roma, era el gesto con el que Calígula humillaba a sus sirvientes. Y como el cine suele imitar a la vida real, he aquí una recopilación de peinetas peliculeras.

Vivo o muerto, tú dejarás de piratear

Vivo o muerto, tú dejarás de piratear

«Vivo o muerto, tú vendrás conmigo» era la frase de cabecera de RoboCop, el androide confeccionado por la OCP con la última tecnología y los restos del agente Alex Murphy. La premisa era sencilla: di lo que quieras, te la vamos a meter doblada igualmente. Era la filosofía de la corporación OCP, empresa que gobernaba Detroit desde la sombra, y quizá os suene familiar si pensáis en los acontecimientos de los últimos días. Está claro que el poder que atesora la industria norteamericana del entretenimiento es descomunal y aunque el siguiente montaje tiene dos años y se refería al ACTA, ahora parece más vigente que nunca. Nota: no olvidéis activar los subtítulos en español.

Cine convencional con sexo real: 10 ejemplos

Cine convencional con sexo real: 10 ejemplos

Hace unos meses publicábamos una escena perteneciente al filme Hotel Desire debido a la particularidad de que los actores protagonistas practicaron sexo real ante las cámaras a pesar de tratarse de cine muy alejado del porno. Inmediatamente empezaron a llovernos comentarios que sugerían casos similares, encuentros de sexo explícito y real enmarcados en producciones convencionales (aunque quizá no clasificables como “comerciales”, por motivos evidentes), así que se nos ocurrió que quizá sería buena idea reunir algunas de estas escenas que proponíais, y otras que no conozcáis, en una sola lista. Un modesto intento de explorar e ilustrar ese límite invisible que separa a veces el arte de la pornografía.

Con Mike Sullivan nace el porno robot

Con Mike Sullivan nace el porno robot

Casi me explota la cabeza de pura brillantez y genialidad ante el tráiler que estáis a punto de contemplar. Pertenece a un corto documental titulado Meaning of Robots (“el sentido de los robots”) y es una de las proyecciones más bizarras y esperadas de la próxima edición del Festival de cine independiente de Sundance. Os recomiendo encarecidamente ver el tráiler sin prejuicios, aunque la sinopsis lo explica muy bien: «El benevolente Mike Sullivan, de 65 años de edad, ha estado durante los últimos 10 años tratando de filmar una épica película porno en stop-motion protagonizada por robots. Obsesionado con la construcción de robots pornstar en miniatura, ahora su apartamento rebosa todo tipo de confecciones de este estilo».

Caperucita Roja a la japonesa

Caperucita Roja a la japonesa

Si se llama Red Sword (“espada roja”) y es japonesa, os podéis imaginar por dónde va esta adaptación del famoso cuento de los hermanos Grimm. Y es que para ellos todo es erotizable y violentable: aquí se trata de una batalla épica de más de 400 años entre hombres lobo y jovencitas vírgenes, que a juzar por las imágenes no les hace falta ningún leñador que las salve. Sangre, vísceras, monstruos, drama desgarrador, colegialas de instituto, tetas y violaciones impregnan esta cinta protagonizada por una voluptuosa Momoka Nishina y otra que no se queda atrás como Asami, que igual os suena de alguna otra cafrada como Mutant Girls Squad o Gothic & Lolita Psycho.

El ciempiés humano, con bebés

El ciempiés humano, con bebés

En 2009 se estrenaba una película de terror titulada The Human Centipede. Obra del cineasta holandés Tom Six, la cinta y exploraba una idea tan original como perversa: un científico nazi secuestraba a turistas con la idea de llevar a cabo un proyecto que él llamaba “el ciempiés humano” y que consistía en unir quirúrgicamente el ano de una persona a la boca de otra, que a su vez tendría el ano cosido a la boca de otra. Cuando el primero se alimentaba, os podéis imaginar lo que comía el segundo eslabón… y el tercero, en fin. El caso es que algún loco ha querido emular el filme montando su propio trenecito de lo jodido con muñecas.

Maria Ozawa se pasa a la serie B

Maria Ozawa se pasa a la serie B

El último trabajo de la pornstar (o AV idol) japocanadiense Maria Ozawa tiene lo de siempre y algo más: hay cachondas colegialas en minifalda, hay lesbianismo, hay tetas, hay follaje (softcore, eso sí) y hay drama. Con lo que quizá no contábais es con que la adorable diosa interpretase esta vez a un alienígena sediento de sangre que busca aparearse y reproducirse, cargándose a quien le estorbe en lo que parece un rip-off directísimo y brutal de la película Species (de hecho se titula Tokyo Species, así que podemos considerarlo un remake localizado). Y ahora os lanzo una pregunta: ¿Os quedaríais antes con Maria Ozara o con Natasha Henstridge, protagonista del filme americano?

<em>Sync</em>, de Marco Brambilla

Sync, de Marco Brambilla

Destricted es un proyecto que se estrenó en otoño del año pasado y fue un magnífico experimento audiovisual que intentaba explorar dónde se encuentra exactamente la línea que separa la pornografía del arte. Constaba de ocho cortos (siete en la versión británica) de distintos autores y el que veremos hoy se llama Sync, es del italocanadiense Marco Brambilla (director de Demolition Man y del brutal videoclip para el tema Power de Kanye West), y lo que hace en menos de dos minnutos es unir fotogramas de escenas sexuales tanto de cine convencional como porno para crear una sensación de movimiento continuo, componiendo una nueva coreografía al tiempo que despoja a cada plano de su propia esencia narrativa.

Hotel Desire: cine convencional, sexo real

Hotel Desire: cine convencional, sexo real

Convendréis conmigo en que el porno y el arto no pueden formar un todo en ninguna circunstancia, que pueden convivir en un mismo plano, pero de forma separada. Algo así como ver una mamada con un cuadro de Monet al fondo. El problema llega cuando uno no sabe exactamente dónde situar esa fina línea, cuando lo que es pornográfico en lo técnico no lo es en lo conceptual, cuando un polvo de verdad no solo busca excitar al espectador sino que su motivación es narrativa o estética. Este debate quedaría bien ilustrado con estas dos secuencias de Hotel Desire, un largometraje del alemán Sergej Moya en el que los actores tuvieron sexo real ante la cámara.

Tributo al sexploitation: el destape yanqui

Tributo al sexploitation: el destape yanqui

En en España no fue hasta el inicio de la transición (un pelín antes, en realidad) cuando empezaron a verse tetas y culos en las películas, y como si a un niño le diésemos el tarro de las galletas, el empacho y el abuso fue algo histórico. Se llamó “el destape”. En EE.UU. esto llegaría 10 años antes, a principios de los 60, cuando la Corte Suprema estableció que obscenidad no era lo mismo que sexo. Entonces se abrió el suelo de Hollywood y de las grietas empezaron a brotar rubias voluptuosas, señores como Herschell Gordon Lewis o Russ Meyer y decenas de películas baratas que vivían de enseñar carne. Era la sexploitation.

¿Quién dijo que matar niños no es divertido?

¿Quién dijo que matar niños no es divertido?

Hoy voy a invadir un poco el terreno de Viru, pero vale la pena. Quienes sean cinéfilos y amantes de la más barata basura de serie Z conocerán de sobras a la legendaria compañía Troma Entertainment, responsable de El Vengador Tóxico o Sgt. Kabukiman entre otros tesoritos de lo cutre. El caso es que en 1989 Troma produjo Beware: Children at Play, el primer y último atrevimiento del cámara Mik Cribben como director, y marco de una de las escenas más demenciales de la historia del cine que ilustra la muerte violenta de docenas de niños de un modo que más que horroroso resulta hilarante. Observad con qué cuidado les apuñalan.

El tráiler de David Lynch para la Viennale

El tráiler de David Lynch para la Viennale

La organización del Festival Internaciona de Cine de Viena, más conocido como la Viennale, ha encargado su tráiler de esta edición al legendario cineasta David Lynch. El resultado lleva por título The 3 Rs (“las tres erres”, que deben de ser “rock”, “rubber duck” y la tercera se me escapa) y tanto en lo visual como en lo conceptual es justamente lo que cabía esperar del genio de Philadelphia: algo perturbador, pesadillesco, indescifrable, fascinante y sobre todo muy, muy jodido. No sé si es lo que buscaban en la Viennale, pero desde luego huele a Lynch en cada fotograma.

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