Jenni Lee es un espécimen único en la industria del porno actual, el paradigma de un tipo de pornstar que nunca existió. Es difícil encontrar mujeres de una belleza tan indiscutible que aúnen profesionalidad y una elegancia asombrosa a la hora de hacer algo tan primario como follarse a otras personas. A sus 31 años Jenni conserva un físico esbelto y bien esculpido que podría ser la envidia de cualquier adolescente, pero es en la forma de moverse donde amartilla el revólver y dispara hacia la excelencia. Hoy, eso sí, le hemos encontrado un defecto. Uno gracioso y adorable: si os fijáis en el final de su espalda, tiene un poco de rabito.
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La treintañera perfecta se llama Jenni Lee
Estamos ya acostumbrados a dar con actrices porno a quienes se les cuelga el sambenito de MILF por cuestiones de apariencia y de actitud, por mucho que tengan 28 años y no hayan estado jamás embarazadas. No vemos tan a menudo el caso contrario: damiselas que, pasados los treinta, siguen luciendo el aspecto de hace una década, si no mejor todavía. Es el saco donde podemos meter a la guapísima Jenni Lee, una mujer que lleva la friolera de diez años viviendo del porno a un ritmo bastante moderado y con algún que otro descanso temporal, pero que tal como demuestra en su última escena junto a Johnny Sins, la tipa está mejor que nunca.
Lesbianismo juvenil con Jaslene y Cassie
Cuando alguien interrumpe una sesión de autoerotismo, particularmente si es un migo, lo normal es que nos disculpemos, nos retiremos unos minutos y tratemos de recomponernos ya sea a base de agüita fría o de terminar muy rápido lo que habíamos empezado. En el universo paralelo del porno, por suerte, la cosa es al contrario: como mucho una reprimenda inicial, pero lo que viene después ya sabemos lo que es. Por eso cuando la dulce Jaslene Jade decide dedicar un día entero a masturbarse y súbitamente se presenta en su casa la quizá todavía más dulce Cassie Laine, queda claro que la jornada va a ser más divertida de lo que estaba programado.
La última misión de Lara Croft
Hay pocas parodias porno que funcionen como objeto de deseo más que como pura bizarrada para echase unas risas. No sé quién se masturbaría con unos actores disfrazados de la familia Simpson, pero está claro que no es un subgénero para todo el mundo. No obstante, hay excepciones: personajes como Lara Croft, sex symbol preadolescente en los noventa, es una de esas figuras de ficción tan hipersexualizada que todo lo que sea contemplarla en paños menores y recibiendo rabo por donde se tercie es una visión sugerente. Quizá Chanel Preston no tenga las mismas medidas, pero desde luego da el pego.
Carol Angel: Porno con una argentina inexperta
A Carol Angel le encanta grabar vídeos porno cuando se está follando a su novio. Todo empezó como un juego erótico sin más, una diversión que más tarde quisieron compartir con todo el mundo ya que consideraban demasiado bueno el material realizado como para que se quedase entre las cuatro paredes de su apartamento. Hablaron de cómo dar el siguiente paso y ahí terminó, en manos de Argentina Triple X, una productora afincada en Buenos Aires que nos la presenta de manera escueta y directa: “Carol, mostráte un poquito. Vamos a ver el caramelito que se come el Matias”.
Tiffany Thompson y el sueño californiano
Tiffany Thompson es la anomalía, la improbabilidad que lo altera todo, que rompe los esquemas de cualquiera. Una mujer tan guapa que casi sabe mal verla haciendo porno (casi, he dicho casi) y que con su belleza fresca y juvenil convierte cualquier escena en algo digno de disfrute. Y es que no son pocos los simpatizantes del gonzo, la silicona y la marranada por la marranada que echan pestes sobre el refinamiento impostado de X-Art, ese porno aguado a base de romanticismo visual que huye de los extremos y busca una naturalidad que en realidad no es tal. Porque el sexo, como diría Woody Allen, solo es sucio cuando se hace bien.
Vuelve el último hiperculo: Paige Turnah
“Tremenda yegua”, soltó alguno en los comentarios de su primera aparición por estos lares. Personalmente no me gusta usar esa expresión, pero desde luego aquí encaja a las mil maravillas: el 1,80 de estatura de Paige Turnah (dice en una entrevista que es adicta a los tacones de aguja, y que con ellos ronda el 1,90…) combinado con un gigantesco y firme culo, de esos tan bonitos que tienen que doler al andar, dan como resultado un pedazo de mujerón colosal. La británica cumplió hace poco un año en la industria pornográfica tras una carrera intermitente haciendo de modelo y las productoras norteamericanas ya le hacen hueco en sus escenas. El anal será cuestión de tiempo.
Jessie Rogers llama dos veces
Posiblemente estemos ante la mejor escena de nuestra musa revelación brasileña (a falta de otra que… ya veréis) por diversas razones. En esta ocasión, al igual que en nuestro último encuentro con ella, Jessie Rogers está en un salón de masajes pero al otro lado, ejerciendo de masajista, aunque no llega a ejercer: en cuenta aparece su partenaire se enzarzan en una batallita sexual que, no me cabe duda, ambos disfrutaron más allá de lo puramente profesional. La prueba es que el afortunado jovenzuelo de la escena llega al clímax en dos ocasiones (la primera en el minuto 9) y por parte de Jessie… bueno, esos grititos y esas sacudidas tienen poco de fingido.
Madrugar con Brittany cuesta menos
Hacía tiempo que no explorábamos la propuesta descaradamente x-artiana de Joymii, un website que empezó con fotografías eróticas de casquivanas jovenzuelas sin vergüenza y terminó por meterse de lleno en esta nueva brecha comercial que Fogardo bautizó acertadamente como “porno aterciopelado”. En esta ocasión nos deleitan con el despliegue de complicidad y sexo cariñoso entre un tal Tom y una preciosidad que se hace llamar Brittany y de la que no he conseguido averiguar absolutamente nada. Desde luego, si se quiere dedicar a esto y el trabajo le acompaña, estoy muy seguro de que con esas aptitudes y esa belleza pronto sabremos todos tipo de detalles.
Choque generacional: Francesca y Melanie
Tras una interminable charla paternal (aunque en Girlfriends Films ya suelen cuidarse bien de no dejar caer parentescos explícitos, por la cuenta que les trae) sobre los sentimientos y la curiosidad, la MILF Francesca Le se embarca en un embriagador descenso a las pasiones lésbicas más descarnadas con la jovencísima colombiana Melanie Ríos (a.k.a. Melanie Jane), que pasa en tiempo récord de la confusión y la vergüenza a ejecutar tijeras y 69s como si llevara décadas haciéndolo.
Nace otro exponente del “porno aterciopelado”
Parece que la propuesta de X-Art con sus escenas porno rebosantes de naturalidad, juventud y limpieza no ha caído en saco roto. Joymii es la vertiente hardcore de Femjoy, y tras publicar decenas de exquisitas escenas masturbatorias, ahora lanzan a la Red su primer vídeo protagonizado por una pareja formada por un tal Tom y una preciosa checa que ya tuve el placer de presentaros hace algún tiempo: la despampanante Marry Queen.
Explorando el morbo: cabezas rapadas
Dejando de lado las espectaculares apariciones de Amber Rose en compañía de su inseparable novio Kanye West, pocas veces hemos tratado en Orgasmatrix el tema de las mujeres con la cabeza rapada, y mucho menos enmarcándolo en porno. Por eso el caso de Claudia DeMoro, una checa que trabajó en el circuito europeo entre 1999 y 2004 junto a algunos grandes como Rocco Siffredi o Marc Dorcel, resulta tan reseñable. Como veréis en la siguiente escena, perteneciente a una cinta alemana llamada Junge Debütantinnen #16: Jung und Lustvoll, es su cabeza completamente rapada, algo que quizá en un principio repela a ciertos espectadores, el verdadero reclamo de esta actriz de culto y lo que puede que en más de uno despierte un morbo que ni siquiera conocía.
