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Putas

Si la prostitución es el oficio más antiguo del mundo, quizá puta sea también una de las palabras más antiguas: prostituta viene del latín prostituere, literalmente “exhibir para su venta”. Normalmente utilizada de forma despectiva durante siglos, después de la revolución sexual del siglo xx muchas trabajadoras sexuales han tratado de asimilar el término puta como un simple sinónimo sin carga peyorativa: vivimos una época en que la prostitución está en los niveles de aceptación social más altos de la historia, y en condiciones normales las putas ya pueden disfrutar de su libertad sexual y del comercio que tengan a bien desarrollar con sus cuerpos.

Hay quien asegura que una actriz porno es lo mismo que una puta, pero la realidad es que la primera trabaja estrictamente en la consecución un espectáculo dirigido a una audiencia, y la segunda ofrece un servicio privado a un particular. Es como comparar a Fernando Alonso con un taxista: ambos tienen un trabajo digno y los dos conducen por dinero, pero sencillamente no es lo mismo.

Eso no significa que una pornstar no pueda ser una puta: el mercado del sexo apuesta a menudo por la transversalidad y muchas actrices porno deciden monetizar su sexualidad más allá del porno a base de ejercer como webcamers, cobrar por videoconferencias privadas, vender merchandising y ropa usada o directamente ofrecerse como escort. Ahí es donde los tubes gratuitos juegan el papel que tiene actualmente el porno: las escenas se venden en la red y hay servicios de suscripción, pero ya no son un producto sino una forma de promoción del culto a la personalidad, una manera de ganar seguidores de los que una pequeña parte pagará por servicios más exclusivos.

Los vídeos de putas donde aparecen putas follando, eso sí, también se considera un subgénero amateur: hay trabajadoras sexuales que no tienen problema en dejar que se filme su jornada laboral a cambio de un pequeño sobreprecio. Es otra de las cosas que señalan que en la actualidad una puta es una puta, como diría la ilustre Carmen de Mairena, porque su coño lo disfruta.

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