En la actualidad Digital Playground es propiedad de MindGeek y uno de los cinco estudios más poderosos del porno, y ha tenido en contrato exclusivo a starlets de la talla de Jenna Jameson, Stoya, Jesse Jane, Tera Patrick o Kayden Kross.

Nuestra opinión

  • Calidad de los videos9/10
  • Diseño y usabilidad8/10
  • Velocidad de descarga10/10
  • Relación calidad/precio8/10
Puntuación total
HD
90%

Siempre a la vanguardia de los avances tecnológicos, Digital Playground fue concebida por el director porno Joone en 1993 con la idea de desarrollar videojuegos porno aprovechando las capacidades de vídeo del formato CD-Rom. La cosa no progresó en la dirección que él esperaba, pero su compañía fue una de las mayores causantes de la normalización de la industria, tradicionalmente en manos de mafiosos y gente de mal vivir. Digital Playground se consagró como una de las pioneras en llevar el porno a los ordenadores, y la obsesión de Joone con la tecnología le trajo a la compañía fracasos como un intento fallido de hacer hologramas porno en 2004, pero también éxitos como convertirse en la primera productora en grabar porno en alta definición o apostarlo todo al Blu-ray frente al HD-DVD, decisión que terminó siendo acertada.

En una industria completamente virtualizada, se hace extraño que todavía haya productoras que presten tanta atención al formato físico, a los DVDs y los Bluray. Digital Playground es de esas, y lo hace además ofreciendo contenido con un estilo muy particular y difícilmente imitable: una mezcla de gonzo con porno guionizado tradicional en el que las historias que vertebran la acción suelen ser sencillas, realistas y muy enfocadas al morbo. A menudo desvelan relaciones que coquetean con lo incestuoso y con las diferencias de edad, algo en lo que DP parece más obsesionada que sus competidoras. El espléndido acabado técnico y la exclusividad de algunas estrellas (como Stoya) son los otros dos pilares de carga donde se sustenta su éxito.

¿Y qué nos encontramos en su web? Pues esencialmente una vía de acceso inmediata a toda su filmografía, con escenas puestas a disposición de sus suscriptores a las pocas horas de lanzarse la película en disco (en ocasiones incluso antes) con todo el material perfectamente dividido en escenas y sin olvidar sus galerías de fotos correspondientes y, esto es importante, los making-of de cada película. Un diseño estilizado e intuitivo, muy bien distribuido, todas las calidades de reproducción con una velocidad de streaming sobresaliente, un uso de las etiquetas meticuloso (incluyendo prácticas, posturas, tipos de escenario y hasta la nacionalidad de sus protagonistas) y cierta conciencia por dar también algo de protagonismo al gran desaparecido en muchos portales de contenido: el actor porno masculino.

El gran “pero” de Digital Playground es quizá negarnos una característica que todas sus competidoras ofrecen: la posibilidad de descargar sus escenas. Bien es cierto que se pueden descargar de todos modos utilizando métodos externos, pero que la web no nos ofrezca esa capacidad (la mayoría de productoras no solo ofrecen la descarga, sino que además lo hacen en multitud de formatos, códecs y resoluciones) parece tener una intención clara de promover la continuidad de sus ventas de porno en formato físico. De conceder el privilegio de ver offline sus películas solamente a quienes compren los discos. Quizá algún día cambien de opinión, pero ahora mismo esta política de contenido juega un poco en su contra.

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