Vicki Chase

A pesar de su belleza exótica y su mirada seductora, de algún modo Vicki Chase supo que su físico esbelto y poco dado a la hipérbole en una industria donde las supertetas y los hiperculos monopolizan toda la atención no sería suficiente para destacar entre sus compañeras. Así que, como muchas otras, reflexionó y buscó dentro de sí misma cuál era su faceta más importante, qué se le daba mejor en su trabajo. Y la respuesta surgió, resplandeciente y vigorosa: las mamadas.

Las capacidades felatorias de Vicki sobrepasan con mucho a la media, y su versatilidad técnica para echar mano del saliveo extremo o de la mamada en seco e incluso del masaje acompañado de la felación lenta la sitúan entre las mejores comedoras de pollas de la historia del porno yanqui.

La mexicana de pura cepa (su padre y su madre vienen del sur) trabajó como cajera en un banco, el Chase Bank, del que sacó su apellido artístico, y allí conoció a un cliente que le sugirió las posibilidades que podría tener como pornstar. Un día quedó con él y él la llevó a un set de rodaje, y allí fue donde a Vicki le nació el gusanillo de la marranada filmada que jamás la ha abandonado. Ahora combina su maestría felatoria y su cada vez mayor capacidad para el sexo anal y se ha convertido en una actriz porno muy completa con la que todos quieren trabajar.