Shae Summers

Su indescifrable mirada y su media sonrisa hacen difícil saber si a Shae le gusta su trabajo, pero al mismo tiempo le concede un halo de misterio y cierta timidez gélida que contrastan con el cuerpazo en el que habita, absolutamente increíble y fabricado para el pecado. Se lo debemos, como es habitual, al mestizaje más exótico y difícil de concebir: sangre china e irlandesa corre por las probablemente bonitas venas de Shae, que lo tiene todo estupendo.

Los más entusiastas creen que la guapa floridana llegará a ser de las importantes de su profesión, pero su filmografía no parece apoyar esta predicción, aunque a ella desde luego no parece importarle. Shae vive el día a día que le ofrece esta industria propensa a rendirse a los pies de las debutantes frescas y parece tener la certeza de que, con su físico difícil de igualar, reinará cuando a ella le apetezca. Nosotros no lo tenemos tan claro, pero ella sabrá mejor que nadie lo que esconde tras esos ojazos enormes.