Samantha Saint

Apabullante preciosidad típicamente yanqui: cara de niña, pelo dorado y cuerpo de locura. Con sus estratosféricas medidas y sus piernas interminables podría ser una modelo de alto copete, pero los bajos instintos son fuertes en su vida y prefirió darse a un placer mucho más directo y orgánico que el de la fama. Mujer de un solo hombre (su novio de toda la vida) en la vida privada, cuando se pone delante de la cámara le da igual ocho que ochenta: hombres y mujeres estimulan su desarrollada sexualidad por igual.

Sus inicios fueron como uno sospecha cuando la ve: como modelo de revistas. Pero al parecer le cogió el gustillo a eso de filmarse haciendo el amor con su novio y decidió que quizá eso era realmente lo suyo.

En el terreno de lo anal, Samantha se desfloró en octubre de 2013 tras varios meses de instrucción y prácticas a base de que en sus escenas lésbicas pidiese a sus compañeras (ahí tenemos el ejemplo de Faye Reagan) penetrarle el culo con buttplugs y demás utensilios de éxtasis.