Madison Scott

El clásico zorrón norteamericano: rubia y con cara de niña mala, aunque en 2007 terminó de arreglarlo calzándose unas tetas descomunales que le otorgaban el aspecto de pornstar tipo que ella buscaba. De hecho, dejando de lado un talento indiscutible para el sexo filmado y un estilo muy académico, estamos ante la típica Barbie que se llena la boca de libertad, amplitud de miras y paz en el mundo; todo un paradigma andante que además lleva una foto de su hija tatuada en la nuca. Cosa seria.