Kissa Sins

Dicen que a menudo la realidad supera la ficción, pero es más divertido cuando en lugar de eso decide imitarla. Kissa Sins, en este caso, podría erigirse como una moderna Cenicienta del porno americano, con un progreso meteórico, un montón de mágicas coincidencias y hasta un príncipe azul. Pero ya llegaremos a eso.

Flashback al pasado. Dice Kissa que de pequeña siempre fue una marimacho: desde que sus padres se mudaron a Canadá cuando ella era una niña, se aficionó a los deportes como una buena forma de hacer amigos y de adolescente acabó saliendo de fiesta siempre con chicos. Si tenía el mismo cuerpazo que ahora (y dice que montaba a caballo y jugaba a hockey, así que como mínimo tenía un cuerpo atlético), no me extraña que los chavales la aceptasen en el grupo, aunque ella jura y perjura que solo ha tenido tres novios y que siempre han sido relaciones serias y sin infidelidades.

Volvemos al presente, o casi: en 2014 Kissa, que había cortado con su última pareja hacía unos meses, decidió probar aquello de pasarse una noche follando con un desconocido para no volverse a ver, y el mismo día que empezó a planear esa noche salvaje se cruzó casualmente con el Instagram de Johnny Sins. El famoso calvo de Brazzers tenía un físico privilegiado, parecía buen tipo y por su profesión parecía fácil que mantuviese la compostura emocional y no tratase de llamarla después, así que Kissa le envió un mensaje y le propuso su plan. Aquí viene otra coincidencia: dice Johnny que él jamás responde mensajes privados de fans en las redes sociales, pero aquel día le pareció divertido hacerlo. Finalmente se vieron las caras en un hotel y la noche fue un fracaso a medias: en lo sexual, follaron como animales hasta que el cuerpo no les dio más de sí; en lo emocional, acabaron enamorándose.

Tras una temporada saliendo juntos, Kissa le propuso a Johnny publicar en la web oficial de este algunos vídeos caseros que habían estado grabando por diversión. En el momento en que el cuerpo desnudo de Kissa apareció en la red, los fans se volvieron locos antes su desparpajo, sus movimientos pélvicos, sus facciones exuberantes, sus bonitas tetas tiesas y su culo escultural. El recibimiento fue tan bueno que Kissa Sins decidió que quizá no era tan mala idea dedicarse al porno teniendo como novio a uno de los actores más famosos de la industria.

Poco después Brazzers le daba la alternativa y le ofrecía un contrato de un año que aprovechó estupendamente. Una vez expirado, ahora Kissa trabaja como agente libre y no suelen faltarle bolos.