Kate England

Oriunda de un pequeño pueblo de Pensilvania, Kate dice que siempre fue una estudiante de sobresaliente, que organizaba actividades extraescolares, jugaba en el equipo de voleibol del instituto y se encargó un par de año de llevar a cabo la horla. Debían de considerarla una repelente de primera, y ella misma dice que algo en su interior le pedía que fuese mala, que traicionase al angelito de su hombro derecho. Así empezó todo: descubrió el porno lésbico, tuvo sus primeras experiencia con una cheerleader que salía con su primo y finalmente perdió la virginidad… ¡por el ano! Asegura que el chico con el que lo hizo por primera ver tenía la polla enorme y tuvo la loca idea de que quizá por el culo le dolería menos. Eso sí, asegura que fue divertido.

En cuanto cumplió 18 años encontró empleo en un club de striptease y empezó a frecuentar locales de swingers, donde dio rienda suelta a su lado lésbico. Cuando terminó sus estudios empezó a trabajar como técnico de radiografías en una clínica, pero el estrés y los horarios le hicieron pensar en el porno, donde debutó con solo 21 años.

Como profesional, Kate se muestra con una serenidad, una confianza y una madurez impropias de su edad. No necesita mostrarse como una ninfómana enloquecida ni hacer aspavientos, porque ella sabe que disfruta del sexo. Y la prueba es la facilidad con la que empezó a rodar escenas anales desde el principio porque, como ella misma dice, lleva años haciéndolo en casa y no le parece algo tan dramático. Lo que los anglosajones llamarían una natural.