Joanna Angel

Nacida en la más tradicional fe judía, Joanna Angel siempre ha admitido que a pesar de haberse convertido en una de las más exitosas empresarias del porno jamás dejó de ser aquella delgaducha nariguda que se licenció en arte y filología para terminar sirviendo raciones tras el mostrador de una tienda de comida kosher. Después de terminar sus estudios, y tras un cursillo acelerado de cine, Joanna vio claro su futuro: se asoció con Mitch Fontaine para crear Burning Angel, la web productora de contenido porno que aspiraba a hacer todo lo que Suicide Girls nunca se atrevió.

Mientras bailaba como stripper para pagar las deudas de su compañía en plena lucha por arrancar, escribía, dirigía y editaba todas las escenas de su sello y se encargaba de coordinarse para la distribución y hacer trabajo de promoción. Y todo ello sin dejar de lado la experiencia central de todo este tinglado: grabar porno por ella misma.

Su voracidad sexual y su facilidad para el sexo anal la llevó a convertirse en una de las abanderadas del llamado altporn y una mujer orquesta en cuestiones creativas: Joanna lo hace todo, en todas partes y todo bien.