Jada Stevens

Nacida en la pequeña ciudad de Snellville, en el estado de Georgia, Jada Stevens trabajó durante algún tiempo en una farmacia de su barrio y estuvo a punto de iniciar los estudios de veterinaria. Por suerte o por desgracia, el porno irrumpió en su vida de la mano de su amiga Bailey Brooks y ya no volvió a hacer otra cosa. Con el pelo teñido de rubio y algo de timidez, la starlet no logró llamar demasiado la atención en sus primeros pasos en la industria hasta que la fiebre de los culos grandes se instauró por la fuerza en el porno mainstream y le otorgó la oportunidad de triunfar.

Y es que estamos ante una de esas mujeres que le deben sus éxitos a una sola parte de su cuerpo y a sus desarrolladísimas habilidades con esa misma zona: efectivamente, un pandero colosal, histórico.

Aunque se le da fenomenal el sexo oral y tiene una buena capacidad aeróbica, es el culo de Jada Stevens lo que realmente le da de comer gracias a un volumen y una movilidad inigualables junto con una capacidad de albergar a sus compañeros entre sus nalgas del todo portentosa, y algo no muy habitual: ejecutar movimientos anales mientras la ensartan, algo que a juzgar por la expresión de los afortunados, debe de ser una experiencia única.

Al margen de su febril actividad pornográfica, Jada ha mostrado también cierto interés por implementar otras facetas en su vida. Ha colaborado con publicaciones como Vice, ha aparecido en las listas de mejores pornstars de Complex y la CNBC, y planea sacarse la carrera de biología marina en cuanto tenga tiempo.

Su mayor pasión, además de los animales y el sexo anal (nota: sin relación entre ambos), es el hip-hop. Es, de hecho, una de las aficiones que marcan su vida: ha participado en numerosos videoclips de raperos meneando el buyate como booty vixen y asegura ser muy fan de gente como D4L, T.I., 50 Cent, Rick Ross o Shawty Lo. Está claro que Jada sabe muy bien de lo que habla.