Indigo Augustine

Tiene el aspecto de una prostituta de alto standing que acaba de escapar de un burdel controlado por la mafia rusa. Y esto es un cumplido, porque Indigo posee uno de los cuerpos naturales más armoniosos del porno y un rostro entre lo recio y lo morboso, pero desde luego la característica que mejor le diferencia de sus compañeras es la enorme cantidad de tatuajes que cubren su pálida tez. Pistolas automáticas, frases y símbolos diversos forman el collage indivisible de referencia que Indigo lleva siempre consigo.

Y a pesar de un aspecto tan alternativo, su ejecución es digna de la zorra más entregada, combinando una apariencia dura con una facilidad especial para el sexo oral forzado, el face fucking y la dominación. También nos ha regalado algún anal, aunque por ahora no es una disciplina en la que se haya especializado. Bajo toda esa capa de hostilidad y autosuficiencia se esconde en realidad una mujer culturalmente inquieta, sensible, amante de los gatos y algo caótica.