Franceska Jaimes

La colombiana que se casó con el mismísimo Nacho Vidal es lo que cabía esperar: una mujer sexualmente insaciable para la que ninguna práctica es imposible, para la que cualquier rabo, por gigantesco que sea, puede ser alojado en sus ya entrenados orificios. Tras irse a vivir a Valencia con su flamante y dotado nuevo marido a principios de los años 2000, parece que las cosas no marcharon como debían y la pareja se divorció seis semanas después, haciendo que ambos volvieran al porno, aunque la relación se reinició y volvió a romperse en numerosas ocasiones.

Franceska empezó a trabajar en el porno en 2006, pero fue el 2011 el año de su consagración en el mercado norteamericano gracias un volumen de escenas considerable y a un brote de inspiración para el anal y la doble penetración que no solo le han reportado miles de nuevos fans sino que ha dejado boquiabiertos a los que ya la seguían. El trampolín de Franceska, su marido, fue también el lastre que no le ha permitido centrarse en su carrera con la solidez que merecía una mujer de su potencial.

Tras varios años rodando sin descanso, en 2015 Nacho Vidal se convirtió en concursante del reality show Supervivientes, algo que permitió a Franceska aparecer en televisión y ganar más popularidad. No obstante, aquella época coincidió también con su declive en la industria, y poco después de terminarse aquella edición de Superviviente, Franceska y Nacho volvieron a separarse, esta vez de la manera más rotunda: ella lo echó de casa.

Desde entonces Nacho sigue su camino con Cumlouder y Evil Angel y sus proyectos mientras Franceska, alejada del porno no se sabe si de manera permanente o solo temporal, ejerce ahora de empresaria regentado su propio salón de belleza. La llamada del sexo filmado, eso sí, siempre es susceptible de volver a presentarse en su casa.