Dillion Harper

Iba para dentista, pero esa mezcla de cuerpo absolutamente perfecto y esa carilla de ardilla de dibujos animados era una maravilla que el porno sencillamente no podía permitirse ignorar. Cuando perdió su trabajo a tiempo parcial como camarera, decidió que tenía que pagarse los estudios y probó suerte enviándole sus fotos a Bangbros, Brazzers y la revista Score. Esa misma mañana recibió una llamada de una agencia de talentos y en pocas horas ya estaba en un autobús dirección a Fort Lauderdale, en su Florida natal, para firmar el contrato de su primera escena. 24 horas tardó en decidirse, y desde luego el descaro arrollador que ha ido cultivando desde su tímido debut la ha colocado como una de las más refrescantes novedades de la industria en los últimos años.