Amy Brooke

Dijo Amy en una entrevista que el ser actriz porno le sobrevino como algo natural para ella. «Me encanta, no sé a qué otra cosa podría dedicarme. Esto es perfecto. Me encanta lo que hago». Y es que, tras trabajar como publicista y camarera, esta fogosa jovenzuela no dudó el dar un salto gradual al porno que empezó en algunos websites de baja estofa y siguió en grandes productoras del valle de San Fernando, llegando incluso a abrir su propia web donde vende contenio exclusivo con otras starlets.

En sus últimas apariciones se le ha visto teñida de oscuro, con implantes de pecho y los labios (de la boca) operados, algo que a algunos fans de aquella modosita rubia no les ha hecho mucha gracia. Su excelso trasero, por suerte, sigue intacto.