Adriana Chechik

Lo vamos a decir sin muchos rodeos: Adriana Chechik es lo más parecido a un túnel humano que se ha visto últimamente en el porno americano. Se sabe que las acrobacias anales más desafiantes son habituales en Europa, pero al otro lado del Atlántico Adriana es uno de los máximos exponentes. Quizá la clave esté en sus raíces: a pesar de tu tono de piel bronceado por sus vena corre sangre serbia, rusa e inglesa, o eso le dijeron en el orfanato donde se crió.

Tras una infancia que no debió de ser fácil, Adriana se licenció en bioquímica y empezó a hacerse amiga de una stripper. Siempre la acompañaba al trabajo y al parecer el ambiente era tan bueno que a menudo pasan su tiempo de ocio divirtiéndose allí. El dueño del local le propuso probar suerte sobre el escenario, y debió de hacerlo muy bien porque tardó poco en aparecer un productor pseudoamateur que acabaría introduciéndola en la industria del porno.

Como pornstar, Adriana es una profesional intachable y una mujer tan segura de sí misma como aventurada a la hora de probar cosas nuevas. La enorme elasticidad de todos sus orificios le ha llevado a ser una de las mayores tragasables de América, y ya en su primer gangbang se atrevió a ejecutar el tan temido doble anal. Poco después llegaría su primer triple anal y el casi imposible triple doble en una sola escena: doble penetración, doble vaginal y doble anal, además del triple vaginal y el triple anal. Una locura muy definitoria de su carrera en el porno.