Mamadas

Antes un concepto tan absoluto, trascendental y universal como es la mamada, solo nos queda empezar con un hecho curioso: la primera mamada documentada de la que se tiene conocimiento es en realidad una automamada, la que se hizo el dios egipcio Atum para engendrar, de dos escupitajos, a los dioses Shu (el aire) y Tephnut (la humedad). Así pues, queda claro que las mamadas son parte fundamental de la civilización humana, algo histórico y esencial para la consecución de la cultura desde hace milenios.

En la actualidad, las mamadas siguen siendo el gran manifiesto sexual del homo sapiens: la práctica sexual a través de la cual se expresa la voluntad de sentir propio o proferir placer ajeno, y una de las actividades más satisfactorias y menos arriesgadas del amplio abanico sexual moderno. En el porno, de hecho, la mamada es en la inmensísima mayoría de las escenas un paso más en el escalonamiento de incursiones hasta culminar en la penetración. El porcentaje de porno comercial y heterosexual sin mamadas debe de ser marginal.

En el porno amateur, la mamada es si cabe más protagonista todavía: existen en la red centenares de miles de vídeos de mamadas caseras que muestran épicos momentos de complicidad, dedicación al amante y lascivia sin fin. Porno mamadas donde uno puede mirar a los ojos a la mujer y agradecer a la vida la llegada de las cámaras de tamaño reducido. Vídeos de mamadas en el ambiente íntimo que son para muchos pornófilos de espíritu curioso y apetito abundante el tipo de contenido de cabecera que consumen en sus sesiones de autoerotismo más intenso.