Real Dolls, las muñecas del sexo… y el amor

pinjed

Por 39

Matt McMullen es un tipo inquietante en apariencia. Su trabajo tampoco es precisamente de lo más ortodoxo: se dedica a diseñar y fabricar Real Dolls, algo así como una evolución de las mueñecas hinchables de toda la vida. La diferencia, sin embargo, es evidente: cuestan casi 6.000 euros, pesan alrededor de 50 kilos, sus pechos son más atractivos y naturales que los de muchas actrices porno perfectamente humanas, su textura, elaborada a base de látex y otros materiales, confundirían a cualquiera que no pudiera verlas, y su sexo está pensado para proporcionar sensaciones similares a las de un coño real. Sin embargo, Matt es también un artista que tiene la suerte de vivir de su vocación y además está convencido de que no sólo está saciando los impulsos sexuales de cuatro parafílicos, sino que también está prestando un útil servicio a la comunidad llenando ese vacío, esa soledad desgarradora que asola la vida de muchos hombres adultos. Y es que, como dice el propio Matt, ¿quiénes somos nosotros para jugzar a nadie?

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