Durante la primera década del siglo XX, mientras trabajaba como profesor de ciencia forense en la Escuela Estatal de Ciencia en Bucarest, Nicolae Minovici llevó a cabo un estudio exhaustivo sobre muerte en la horca. Inspirado por su investigación, decidió averiguar de primera mano, lo que se siente al morir de esta forma. Minovici comenzó sus experimentos mediante la construcción de un dispositivo de autoasfixia. Se acostó, pasó su cabeza a través de la soga, y con firmeza tiró el otro extremo de la cuerda. El lazo se apretó, su rostro se volvió de un color púrpura-rojo, su visión borrosa, y oyó un silbido. Para la siguiente etapa de su investigación Minovici trabajó con asistentes, quienes tirando del otro extremo de la cuerda, debían levantarlo varios metros del suelo; llegó a soportar veinticinco segundos colgado.
Sin embargo, en su último intento, y después de colgarse a sí mismo, sufrió un trauma en el cuello que casi le cuesta la vida. Su carrera masoquista terminó en ese mismo momento y desde entonces se comprometió a investigar el arte popular de los Balcanes fundando un museo. Gracias Rob + vía madsciencemuseum.com

