Mucha gente sabe que existe la fiesta del orgullo gay, y que se celebra anualmente en un ambiente festivo y desinhibido, pero no todo el mundo sabe que se trata de una fiesta conmemorativa ni conoce la historia que se esconde detrás de esta celebración.
A finales de la década de los 60 la homosexualidad seguía estando muy mal vista, incluso a nivel institucional, así que en la mayoría de ciudades norteamericanas se producían cada pocos días redadas en locales de ambiente donde se detenía gays, lesbianas y travestidos y se intimidaba al resto de clientes con el uso de la fuerza. En Nueva York era algo habitual, y la policía estaba acostumbrada a la sumisión indefensa de los homosexuales, hasta la noche del 27 de junio de 1969. La policía acudió como ya había hecho otras veces al Stonewall Inn —un bar restaurante de ambiente situado en Greenwich Village— para ejercer sus tareas de opresión y llevarse algunos detenidos, pero algo cambió en un instante y la gente del bar respondió con violencia, lanzando latas, botellas y cualquier objeto, a lo que los agentes acorralados respondieron con palizas y docenas de detenciones. Aquel día los homosexuales contratacaron, y se dice que fue en el momento en que una joven lesbiana (la de la foto) se resistió a ser detenida forcejeando entre varios policías, cuando la paciencia se colmó y la gente del Stonewall decidió que ya había sido suficiente.
La rebelión dio lugar a una serie de protestas los días siguientes, manifestaciones que se repitieron en varias ciudades de todo el mundo que supusieron una necesaria sacudida cultural. Decenas de miles de homosexuales no declarados salieron del armario y proclamaron su condición, generando un momento definitorio en la historia de la lucha por los derechos de los homosexuales.

