Después de China, Irán es el país que más practica la pena de muerte en todo el mundo, con una tasa de ejecuciones per capita que ni siquiera puede compararse con ninguna otra a nivel global. En 2011 la cifra ascendió hasta los 670 muertos, 130 más que el año anterior y 270 más que en 2009. Desde 2003, la ONU ha calculado que la cifra se ha multiplicado por siete, y posiblemente las revueltas tengan mucho que ver con ello, aunque el estado teocrático asegura que el 81% de las ejecuciones fueron bajo cargos de tráfico de drogas. La interpretación de las leyes islámicas en Irán condenan a muerte a asesinos, violadores, narcotraficantes y a todos aquellos que se considere que han atentado contra Dios (homosexualidad, adulterio…) o la República, incluyendo menores de edad.
Los cuatro ajusticiados de la foto habían entrado en una fiesta armados con palos y cuchillos, habían amordazado a todos los hombres y habían secuestrado a las mujeres para llevárselas a otro pueblo cercano donde las violaron. Todos tenían antecedentes por secuestro y consumo de alcohol.

