La gran esperanza europea del porno tiene nombre y apellidos: Valentina Nappi se postula como la versión italiana de lo que Rebeca Linares fue para España en su salto de fe hacia la industria yanqui hace ya unos años. Las comparaciones siempre son odiosas y a menudo injustas, pero es evidente que Valentina viene con un armamento colosal que ni Kim Jong-un en una mala tarde, y aún más importante: se presta a toda clase de cerdería sin rechistar. Mirad si no en lo que convierten este trío la diosa italiana y su compañera Irina Bruni abusando del afortunado Kid Jamaica. Eso sí, la escena tiene truco: dirige el gran Rocco Siffredi.
Videos porno con tríos
Bonnie y Gia: hacia la gloria por el secuestro
El peliagudo debate de los tatuajes se ha vuelto todavía más feroz en el contexto pornográfico. No son pocos los que sienten un plus de excitación ante una damisela llena de dibujicos, pero creo que los detractores son mayoría o al menos se hacen oír más. Es comprensible: al fin y al cabo a nadie le gusta que sus fantasías se vean invadidas por cosas indeseables. No obstante en la situación en que se encuentra Danny Wylde en esta escena de Obedience School, con dos fieras sexuales tatuadas como Bonnie Rotten y Gia DiMarco dispuestas para la monta salvaje y sin mesura, habría que ser muy follamisses (y un poco gay) para negarse.
Echando de menos a Abella Anderson
Llevamos más de tres meses sin saber nada de Abella Anderson, el súcubo caribeño devorador de pollas, y el asunto empieza a ser preocupante. La cubana dejó caer en Twitter el pasado verano (ni si quiera fue un anuncio, solo una respuesta a un fan) que no tenía pensado grabar más escenas, pero el hecho de que siguiesen apareciendo trabajos suyos en la red parecía quitarle todavía más oficiosidad a una supuesta retirada. Pero la cosa cada vez pinta peor: su último polvo filmado data de diciembre, así que podemos darla por tristemente perdida. Siempre nos quedará el consuelo de escenas como esta, con Voodoo, Criss Strokes y algunos litros de aceite.
Malena Morgan y Lily Carter meriendan coño
No es tan fácil encontrar actrices que se desenvuelvan en el porno lésbico con la misma implicación con la que se dejan ensartar por un rabo. Incluso en el submundo de las pornstars exclusivamente lésbicas hay multitud de damiselas que hacen su trabajo con algo de desidia. El ejemplo es Molly Cavalli, una diosa hecha a medida que nunca parece entregarse del todo. Al otro extremo está Malena Morgan, un zorrón atrapado en el cuerpo de una supermodelo que sorbe coños como si le fuera la vida en ello, hoy enfrentada a Lily Carter, una mujer que lo hace todo con la misma agresividad y fiereza. En medio, una eclipsadísima Alyssa Reece.
Natalia Starr y Lily en un soberbio trío
El gamberrete Xander Corvus, amigo inseparable de la marihuana y la buena vida, corona semanalmente su dionisíaca existencia con unas jornadas laborales tan gloriosas que el tío en otra vida debió de ser un jodido santo para que el cosmos le haya recompensado de esta forma. Y es que si no estáis de acuerdo echad un rápido vistazo a su día a día profesional: donde algunos nos pasamos el día pegados a un ordenador o en una fábrica, a él le toca disfrazarse de Justin Timbarlake y follarse a dos preciosas estrellas en alza como Natalia Starr y Lily Love. Si es que, como dice mi abuela, la vida está muy mal repartida.
Dani Jensen y Zoey: doble ración de fresa
«Pinjed, tres cuartos de los hombres en internet tienen esa “extraña obsesión por las pelirrojas”. Nada nuevo.» Así respondía un lector en un momento de incontinencia confesional hablando de una pelirroja. Si tiene razón y a todos nos pasa, hoy voy a tratar de hacer cosquillitas en esa fibra del amor pelirrojo con una escena que ve la apuesta de la siempre deliciosa Dani Jensen y termina subiendo a Zoey Nixon, que aquí parece un poco machote pero en realidad es un ejemplar femenino más que reseñable. Pone la ciega gorda el tercero en discordia, Danny Mountain, en un polvo campestre en el que, como siempre, gana la banca.
Nos follamos a Elvira, dama de la oscuridad
Momento confesión: Elvira, aquel personaje interpretado por Cassandra Peterson que presentaba la sesión de terror semanal en los ochenta y que tuvo incluso sus propias películas, fue uno de los mitos eróticos de mi infancia. Ese aspecto vampiresco entre lo gótico y lo glam rock y esas tetazas absolutamente descomunales eran capaces de derribar el sentido común de cualquiera. Hace unos meses Brazzers quiso rendirle tributo al mito inventándose a Hellvira, una imitación pornoparódica a cargo de la MILF Joslyn James con un pelucón y un maquillaje no muy fiel a la original, recibiendo polla de Toni Ribas y Will Powers. Lo que habríamos dado algunos por ver a la verdadera Elvira ensartada…
India y Samantha: leonas devoran a un cachorro
Hoy tenemos a dos viejas glorias en esto del porno como India Summer y Samantha Ryan, dos MILF que además han decidido optar por la alternativa menos frecuente en su subgénero: envejecer con normalidad y cuidarse en lugar de lanzarse de cabeza a los quirófanos, como hace la mayoría pasada la treintena. Ambas se mueven hoy en el hábitat que más les gusta: tomando el papel de cougar y follándose a un jovenzuelo sumiso encarnado por ese extraño espécimen pornográfico llamado Dane Cross; un hombre de escasos talentos y aspecto de hipster al que empecé a respetar cuando me enteré de que duerme junto a Faye Reagan cada noche.
Jessyka Swan, sin escapatoria
Otro de los exponentes algo discretos pero igualmente firmes a tener en cuenta para una hipotética recuperación de la cantera húngara como esa Fábrica de Chocolate de las pornstars europeas que llegó a ser durante muchos años, es una jovencita de Budapest llamada Jessyka Swan. La esbelta morena se inició el verano pasado en el mundillo, primero en solitario y después con un lésbico, hasta que a la tercera fue la vencida y se dejó apuntalar por dos rabos en la escena que veréis a continuación. Le faltan tablas e implicación, cosas que se aprenden, pero aparte de eso lo tiene todo para triunfar: belleza, cuerpazo de bailarina, juventud y un ano elástico.
Klaudia Hot viene de Hungría hambrienta
Antaño Hungría era la gran cantera del porno europeo de donde salían las mujeres más bellas con la sexualidad más liberada. A esa época le debemos monumentos a la especie humana como Rita Faltoyano, Zafira, Aletta Ocean o Anita Blond, pero de unos años a esta parte el grifo parece haberse cerrado y aunque muchas siguen en activo se hace difícil ver nuevas cachorritas de loba buscando su pedazo de carne. Klaudia Hot podría ser una de esos raros especímenes y, aunque no tiene el físico de las antes mencionadas, posee un par de tetas naturales inmejorables y quién sabe si tras esa voracidad aparente esconde también un talento acorde con su escuela.
Un Moulin Rogue de bombeo y gemidos
El espectáculo increíble que es ver follar a la esbelta figura de Jenni Lee con cualquier partenaire que se le cruce, la profesionalidad intachable y apasionada de la siempre infravalorada Rachel Roxxx, el cumplidor Keiran Lee dando siempre su aportación precisa y calculada. Tres ingredientes que deberían tentar a seguidores de cualquiera de estas tres fieras del porno, sobre todo sabiendo del buen hacer de Brazzers a la hora de enriquecer su gonzo con puestas en escena cuidadas y vestuarios que no tienen nada que enviarle a cualquier superproducción de Digital Playground. Y lo cierto es que aunque uno es muy de Jenni Lee, lo de Rachel Roxxx está a otro nivel.
Holly Michaels vuelve al “doble horneado”
Si no voy desencaminado esta es la cuarta vez que Holly Michaels realiza una doble penetración (ante la cámara, claro, en su vida privada debe de ser el pan de cada día) y aunque no tiene la frescura de la primera ni el dispendio pornográfico de la segunda y la tercera —su primer gangbang con Elegant Angel y un polvazo a tres bandas con Mick Blue y Erik Everhard—, siempre es bueno disfrutar del buen hacer de esta auténtica diosa del sexo. Además la vemos dejarse enchufar doblemente y con creampie en su modalidad estrella, el glamcore, con lo que la variedad de sus registros porno sigue multiplicándose. Y que no pare.
