Lleva cerca de una semana online y ya va camino de convertirse en uno de los virales del año junto con el Gangnam Style. Y lo mejor es que esta vez ha sido totalmente intencionado. La agencia de publicidad McCann sabe muy bien lo que hace y ha lanzado este vídeo para la campaña de seguridad para la red de metro de Melbourne. Se ha convertido ya en el vídeo australiano más rápido en expandirse por el mundo, y es que la mezcla de animación simpática y bastante bonita con una canción pegadiza ha demostrado ser una fórmula muy efectiva cuando se trata de generar reproducciones en YouTube. Os dejo la versión subtitulada.
Sociedad
Algunos tatuajes de criminales rusos
Hace poco descubrí un mágico lugar de la red, un Tumblr en el que un señor se dedicaba a recopilar las plantillas que se usan para tatuar a los criminales rusos en varias prisiones y campos de reclusión. Una puta maravilla, auténticas obras de arte llenas de símbolos y códigos internos, repletos de odio, de síntomas psicológicos y de ferviente aserciones políticas contra judíos, contra comunistas, contra musulmantes y generalmente contra cualquier cerdo ajeno a la patria rusa. He recopilado algunos, sobre todo los más relacionados con el sexo y las mujeres, para que veáis cómo las gastan nuestros siempre admirados amigos del este cuando la vida les lleva de cabeza al trullo.
Parkour, el camino más rápido a Urgencias
Robert Stafsing es un conocido practicante de parkour, un forerunner, como les suelen llamar. Nuestro amigo sueco quería poner otro granito de arena a su ya considerable popularidad en el mundillo, así que decidió irse un día a hacer piruetas y grabarlas en vídeo. Lo de siempre, vamos. El problema llegó cuando ese pequeño duendecillo que viven en nuestro hombre y nos susurra al oído cosas como “no hagas eso que te vas matar, pedazo de memo” se quedó dormido. En uno de sus saltos se rompió la cara literalmente contra el tejado de una casa. El resultado: 21 puntos en la cara, 13 en la boca, 38 tornillos y 19 placas en más de 30 intervenciones quirúrgicas.
El decadente Superman de Hollywood
Christopher Reeve dijo una vez sobre Superman: «Es un amigo y también es un héroe sin pretensiones. También creo que el hecho de que sea un inseguro y tímido reportero de noticias le convierte en alguien como los demás. Y aun así tiene otra identidad, la del eterno superhéroe. A veces nos sentimos como Clark Kent, y otras veces, si hay suerte, como Superman». Es la cita que acompaña a un microdocumental de brillante factura realizado por Drea Cooper y Zackary Canepari y dedicado a la entrañable figura de Christopher Dennis, el Superman más famoso de las calles de Hollywood y un símbolo viviente de la decadencia del sistema de vida capitalista.
Limin Buntung, motero por sus santos cojones
Limin Buntung (Burtung significa “muñón” en indonesio; telita) nació con una nada agradable peculiaridad en su cuerpo: no tiene piernas y también le falta un brazo. Él lo tiene asumido, dice que es la voluntad de Dios y que debe aceptarla como viene, pero lo que no está dispuesto a soportar nuestro amiguete es que no se le permitan hacer ciertas cosas. Y como a él lo que el gusta es montar en moto, se ha hecho un modelo adaptado y con su máquina a medida va de un sitio a otro sin problemas. No tiene pinta de estar homologada, pero le sirve para llegar puntual a su trabajo de cómico y bailarín.
Bob Larson, exorcista de homosexuales
Oh, los canales de televisión evangelistas, una de esas gloriosas diversiones que se nos privan a este lado del océano Atlántico. Hoy me encuentro con un documento estremecedor, algo antiguo pero genial. El pastor Bob Larson ya lleva tiempo siendo famoso en YouTube gracias a sus ejercicios de exorcismo televisado, una puta maravilla audiovisual que debe prevalecer en la historia. Según el amiguete Bob, los homosexuales son víctimas de una posesión demoníaca. Seres infernales mariquitas se apoderan de sus almas y solo las «tácticas especiales» de Larson pueden expulsarles. No hace falta saber inglés para flipar con la actuación de Brian, el gay poseído del siguiente vídeo, pero si le entendéis se disfruta más.
Gollum gigante en un aeropuerto neozelandés
En España nos gusta tener aeropuertos que, o bien no tienen aviones ni pasajeros y no sirven para nada, o bien están tan salvajemente paralizados por la huelga de turno y los retrasos en los vuelos que se convierten prácticamente en lo mismo. En Nueva Zelanda la cosa parece que funciona mejor, quizá por aquello de ser una isla en el culo del mundo, y se curran maravillas como esta que os voy a mostrar: una estatua gigante de Gollum, el hobbit venido a menos de El Señor de los Anillos que se rodó en aquel país, en el aeropuerto de Wellington tratando de atrapar su merienda. Un poco jodido, pero espectacular.
El kamasutra de los misionarios mormones
La web lleva por título Mormon Missionary Positions, y en ella se presenta la galería que vais a ver acompañada del siguiente texto: «Las relaciones sexuales solo son apropiadas entre un hombre y una mujer que estén legal y legítimamente unidos como marido y mujer. Cualquier otra relación sexual, incluidas aquellas entre personas del mismo género, son pecaminosas y mancillan esa institución de creación divina que es la familia. La Iglesia, consecuentemente, afirma que la definición de matrimonio es la unión legal y legítima entre un hombre y una mujer.» Obviamente se trata de una sátira artística llevada a cabo por la artistaSara Phillips y el fotógrafo Neil DaCosta, pero el resultado es brillante.
Los mensajeros del mal
Creo que dejando de lado el gremio de los toreros y los políticos, puede que el sector donde la proporción de hijos de puta mayúsculos esté por encima de la media sea el de la mensajería. Creo que todos tendremos historias que contar sobre paquetes que tardan meses en llegar, envíos extraviados o destrozados y sobre todo esas fenomenales notificaciones de “destinatario ausente” que algunos te dejan en el buzón sin molestarse en llamar al timbre. Pues parece que en Norteamérica la cosa es todavía más jodida. Al parecer hay alguna modalidad de envío en la que no se requiere firma del destinatario y ahí algunos empleados alienados se despachan bien a gusto.
El superpeatón
La típica temeridad rusa y esa forma de jugarse la vida hasta para desayunar a veces toma un giro distinto y se convierte en heroísmo desinteresado y espectacular. Algo que nadie en su sano juicio haría, por ejemplo, es meterse en una persecución policíaca para detener al fugitivo en cuestión. Simplemente, no es asunto nuestro. Pero la versión hardcore de ese comportamiento se produjo hace unos días en Rusia cuando un coche que escapaba de las fuerzas de orden fue detenido por un civil… a pie. Lo más increíble del asunto no es que el tío decida pararse y realizar una maniobra peligrosísima para romperle el parabrisas, sino cómo sale absolutamente ileso. ¡Ah, Rusia!
Atropellos, un gran negocio en Rusia
Seguro que, ante tantos momentos de demencia capturados en carreteras rusas y filmados desde el coche, muchos os habréis preguntado por qué tantos vehículo de aquel país llevan una cámara fija en el salpicadero. No tiene ningún sentido si no eres policía de tráfico, ¿verdad? Pues hoy vamos a descubrir el motivo real: por lo visto allí cuando la gente anda mal de liquidez, en lugar de los métodos crediticios habituales, lo que hacen a menudo es sacarle dinero al seguro de pobres conductores (o a ellos directamente, si se tercia) simulando un atropello. El resultado, como veréis, es una catarata de sinsentido protagonizada por gente que merecería un atropello pero de verdad.
Seduciendo al panadero
Domingo por la mañana, temprano. En algún rincón de Hungría, una dulce damisela se ha pasado la noche empinando el codo y a estas alturas el coma etílico parece algo más que una posibilidad remota. En la panadería del barrio, el hombre de sus sueños empieza la jornada laboral, con los ojos todavía pegados y las legañas a medio limpiar. Mientras se pone el delantal y comienza a tomar pedidos algo le llama la atención: en la puerta, la joven pretendiente ha decidido que aquel momento era el mejor para practicar la más infalible danza de la seducción, esa a la que nadie puede resistirse. En la comisaría de policía, suena un teléfono.
