A medio camino entre la moda sin ningún sentido y el fetiche sexual, el Kaopan es una nueva tendencia que está empezando a desplegarse en Japón. Kao significa “cara” y pantsu es “bragas”, así que la cosa es en realidad tan simple como parece simple: mujeres (a menudo jovencitas y colegialas, clásica fantasía nipona) vistiendo bragas… en la cara. Las señoritas que se apuntan a esta práctica no tiene por qué hacerlo en un contexto sexual (recordemos que en Japón es habitual la compraventa de braguitas usadas para uso “recreativo”), lo que da un mayor surrealismo a todo el asunto, quizá por encima del fetiche de las japonesas lamiendo pomos de puertas.
Otras Artes
Biting Elbows en… ¿el mejor videoclip del año?
Hace un par de años un videoclip de la banda rusa de indie-punk Biting Elbows se convertía en materia viral. The Stampede, se llamaba; seguro que os suena: una loquísima escapada de la oficina en primera persona, algo así como el clásico Smack My Bitch Up pero convertido en una película de acción con tintes de videojuego. Pues esta semana los mismos rusos han sacado una secuela de aquel vídeo para su tema Bad Motherfucker y el resultado es un POV mucho más violento y entretenido que la primera parte. Es como si Jason Statham rodase la película de Grand Theft Auto con una cámara en la frente: una puta demencia fenomenal.
Aristócratas de otra dimensión
Hace poco compré un libro fabuloso, la Guía Barlowe de Extraterrestres, donde el ilustrador Wayne Douglas Barlow daba imagen y color a muchos de los seres de otro planeta que han ido apareciendo en la literatura de las últimos dos siglos. El trabajo del artista de Rhode Island afincado en Nueva York Christian Rex van Minnen tiene un aire similar, aunque parte de una base creativa mucho más original si cabe: con un estilo muy europeo, sus ilustraciones son retratos grotescos de aristócratas que nunca existieron y de una dimensión alternativa. Desde humanoides hasta criaturas basadas en los hongos, este choque de arte, moda y biología resulta fascinante a la vez que repulsivo.
El último Harlem Shake que necesitas ver
La pregunta ya no es si estáis o no hasta los huevos del pesadísimo y omnipresente Harlem Shake y ese condenado zumbido, sino hasta qué nivel llega vuestro hartazgo. El mío le mantiene a buen nivel, creo que el Gangnam Style me curtió, pero más de uno sé que está a un “con loh terroristah” de prenderse fuego y saltar por la ventana. Así que hoy, después de aquella recopilación de Harlem Shakes con tetas y culos, os proponemos una última versión que sirva de colofón a toda esta fiebre viral. A ver si con este se le quitan las ganas a la gente de imponernos su ridículo. Aviso: Ojito si acabáis de desayunar.
Una orgía Disney sobre ruedas
Cuando Walt Disney creó sus personajes se encargó de dos cosas: que tuvieran una identidad reconocible al primer vistazo y que reprimieran cualquier atisbo de verdadera humanidad. Por eso los pobres, que de vez en cuando necesitan desahogarse, deciden hacerlo una vez cada mucho tiempo y todos en el mismo sitio, para que el impacto sea menor. El retrato de esta bacanal, que como en la Antigua Roma da forma a la caída de un imperio, es obra del ilustrador Wally Wood y se ha convertido en una famoso póster donde Goofy se folla a Minnie, Michey se chuta heroína y Dumbo se caga en Donald y que alguien ha plasmado en dos monopatines.
El velódromo infernal
Lo dicen bien clarito sus creadores: «Esto no es un videoclip ni un proyecto artístico, y es probable que solo esté online temporalmente.» Lo dicen porque saben lo que tienen entre manos, y es que hay veces que la mezcla de elementos arbitrarios puede dar como resultado una deslumbrante pieza de arte involuntario. Estos tíos forman parte de tres bandas de ciclistas de Los Angeles —Los Angelopes, L.A. Bike Cult y Tren Way—, y la última vez que se vieron no tuvieron otra ocurrencia que llevarse un jodido lanzallamas y prenderle fuego al minivelódromo donde corrían. El vídeo, a cámara lenta y con un temazo de Black Sabbath, vale su peso en oro.
Videoclip: Foals – Late Night
Dirigido por un tal NABIL (así, a secas y en mayúsculas; debe de tener un ego considerable, sea quien sea) del que no he sabido averiguar nada, el último videoclip de la banda británica de rock independiente Foals es una auténtica maravilla. Narrativa emergente desde varias perspectivas, pequeñas historias contextuales y una mezcla de miseria humana, sexo tórrido y drama absoluto, todo en un entorno tan auténticamente sórdido como un polvoriento motel de alguna ciudad rusa. Normalmente si dejamos aquí un videoclip es porque tiene una alta dosis de tetas, culos o mujeres guapas. Hoy también hay algo de eso, claro, pero confiamos en que además sabréis apreciar algo bastante bien hecho.
Un merecido homenaje a Peter Dinklage
Desde ayer tenemos nuevo Papa, un argentino que se hará llamar Francisco I, pero de lo que no sois conscientes algunos todavía es de que ahora también tenéis un nuevo dios. Ya lo venía avisando con algunos papeles, y el de Tyrion Lannister en la serie de Juego de Tronos ha terminado por confirmar al actor Peter Dinklage como lo que es: el puto amo. Y es que codearse con Robert Downey Jr. por el trono del ser humano más molón de Hollywood tiene mucho mérito en su caso. No faltan enanos en el mundo de la farándula, vive Warwick Davis, pero que te tomen realmente en serio como actor midiendo 1,35 no debe de ser tarea fácil.
Un anuncio entre el erotismo y el ridículo
Ladbrokes es una casa de apuestas británica (creo que aquí se hacen llamar LBapuestas) dedicado también al negocio del casino online y el poker. Pero como mayormente viven de las apuestas y dentro de poco se celebra el Cheltenham Festival (la segunda carrerade caballos mejor premiada de Reino Unido), y allí los hipódromos siguen llenándose a menudo, pues sus directivos deben de haber pensado que era un buen momento para anunciarse con algo que tenga cierta carga viral. Desde luego, se me ocurren pocas ideas que circulen tan rápidamente como una rubia pechugona (Helen Flanagan) haciendo aerobic con un subtexto que huele de lejos a sadomasoquismo. El resultado, eso sí, un poco bizarro.
Mr. Bean existe
Sales un momento de tu habitación en un hotel razonablemente lujoso y dejas la bandeja de comida en el pasillo, por aquello de facilitarles el trabajo a los empleados del servicio de habitaciones. Lo haces desnudo, asegurándote de que no hay nadie a la vista, porque uno de los placeres de los hoteles es pagar por poder hacer lo que te dé la gana. La puerta se ha cerrado. No se abre. No tienes la tarjeta y, aún peor, tampoco tienes pantalones. Te tapas como puedes con unas zapatillas y recorres a hurtadillas el camino hasta recepción para pedir otra llave. El recepcionista pone la guinda: “voy a necesitar su carnet de conducir.”
Murad o la sublimación del calzonazos
Murad Osmann es un fotógrafo que decidió, cuando abrió una cuenta de Instagram, combinar tres de sus pasiones: el gusto por conocer el mundo, la fotografía y la admiración por su propia novia. El resultado es un brillante e ingenioso álbum turístico con lugares fáciles de identificar (desde Disney World hasta Tokio, pasando por Moscú o Venecia) en cuyas fotos el protagonismo se debate entre los paisajes y el extraño halo de sensualidad y misterio que desprende su chica, cogiéndole de la mano y arrastrándolo por todo el planeta. La joven, por cierto, se llama Nataly Zakharova y si además de su estupendo culo queréis ver también su rostro id directos al final.
Kush, la mejor solución para las tetudas
Hay algo que me fascina de las teletiendas que infectan la parrilla televisiva a partir de las dos de la mañana (aunque ahora los casinos virtuales han tomado el relevo), y no es otra cosa que una imaginación desbordante a la hora de inventarse problemas que no existen. Hemos visto a gente que no sabe comer en el sofá, que no sabe cortar verdurita, que no sabe limpiar o desliar unos cables. La última sí que no me la esperaba: al parecer las mujeres de tetas gordas no duermen bien por las noches y la solución se llama Kush, una especie de polla de goma que separa ambos pechos para un descanso garantizadísimo.
