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El exorcista, la comedia para toda la familia

Se ha puesto de moda últimamente sacarse de la manga montajes graciosísimos cambiando la interpretación de algunas películas y series. Hace poco vi unos créditos iniciales de The Walking Dead con la música de Los problemas crecen, todo lleno de sonrisas y guiños, y me costó aguantarme las carcajadas, pero lo de hoy va muchos más lejos todavía. Los titanes de Film School Rejects han perpetrado un joya similar, convirtiendo algo tan jodido y universalmente aterrador como El exorcista en una sit-com de sobremesa, pero no solo con la intro (demencial), sino también con un fragmento de capítulo. No sé si tiene algún sentido decirlo esta vez, pero ojo que hay spoilers.

El ancestral arte del origami genital

Hace mucho tiempo, en los albores de esta santa casa, Fogardo publicaba un pequeño manual de instrucciones para hacer lo que podríamos denominar origami genital: el noble arte de manipular el pene y los testículos para representar formas concretas. Era mayo de 2003, y aquel mismo año se publicaba un DVD que sentaba cátedra sobre tan curiosa materia artística. La película registraba uno de los shows en directo que los actores David Friend y Simon Morley llevaron a cabo en el Forum de Los Angeles. El resultado de sus hilarantes chifladuras del pene empieza con hamburguesas, paracaídas y acaba con locuras como la Torre Eiffel o un jodido barco de vela. Gracias a Zaraphiston.

Reinterpretando el espacio público

El artista alemán Robert Rickhoff trata de reinterpretar la idea de espacio público con sentido del humor a través de una serie de instantáneas manipuladas digitalmente en un proyecto que ha bautizado con el título Out of Place. Rickhoff presenta escenas que están compuestas de elementos comunes del entorno pero señalan situaciones imprácticas pero también desenfadadas como columpios o toboganes que desembocan en zonas de tráfico o badenes reguladores de velocidad que en realidad son rampas de salto. La visión es tan sutil como provocativa, obligando al espectador a observar dos veces las imágenes para localizar y entender el chiste visual que compone Rickhoff reorganizando elementos de la vida cotidiana.

El duro, durísimo, invierno alemán

Es posible que si hay un demiurgo del fail que se encargue de destrozar los planes de los temerarios, la mejor forma de invocarlo sea decir alguna gilipollez grandilocuente y pretenciosa antes de la maniobra en cuestión. Aquí vemos a nuestro amigo Wolfgang (así he decidido llamarle, qué pasa) en un despliegue invernal de hombría y cojones en la piscina de su casa en las montañas. Sus amiguetes Lothar y Heinrich (sí, sí) parece que intentan picarle y les funciona: un incongruente motherfucker fuck the fucking no sé qué y un salto de fe de aquellos que dislocan vértebras y rompen caderas. Las risas de los amigos, eso sí, no tienen precio.

El amigo plegable

El zagal del siguiente vídeo ha tenido una idea perversa. No os voy a explicar de qué se trata, porque la gracia está en dejarse sorprender, pero solo os diré que su amigo seguramente no volverá a sentarse en una cama con la tranquilidad con la que lo hacía hasta hoy. La broma, además, podría ser la semilla de una gran idea: fabricar muebles con la misma dinámica y con esa función concreta, de modo que estáis en casa con vuestra pareja o con algún amigo y cuándo se le ocurra decir una estupidez infame o pediros un favor, ¡PAM!, maniobra de censura y a pasar la tarde jugando a la consola.

Así fue la carrera de Lleva tu mujer a cuestas

Estados Unidos es un país en el que, no solo les sobra ideas originales, sino que también suelen tener los cojones, la voluntad o la total ausencia de sentido del ridículo para llevarlas a cabo no matter what. Una de ellas es, por ejemplo, esta carrera anual llamada North American Wife Carrying Championship que se celebra en Maine desde hace trece años y que consiste en, tal como su nombre indica, hacer un recorrido llevando a cuestas a tu mujer, aunque irónicamente no es un requisito estar casado. Sorprende la estudiada postura en que las señoras se aferran a sus hombres. Los ganadores de este año, por cierto, son finlandeses.

Metalero borracho vs. gato estoico

Shaun Callaghan, líder y vocalista de la banda de death metal Give Zombies the Vote afincada en Boston, llega a su casa un poco borracho y se le ocurre la idea de grabarse cantándole una canción a su gato Bill Murray. El tema es Black Hole del disco Dominions, pero lo bueno es la cara de desconcierto del pobre felino y la paciencia con la que aguanta las tonterías de su dueño y sus hilarantes muecas. Lo que hay que aguantar por un plato de comida, ¿eh? Por lo visto el vídeo se lo mandó solo a sus compañeros de la banda, y ellos no dudaron en subirlo inmediatamente al canal oficial de YouTube.

Ponme un filtro y llámame Instagram

Aquí ya hemos hablado toneladas métricas de veces sobre Instagram y sus bondades. Sus bondades son, resumiendo, las tetas y los culos, y la prueba son los maravillosos derivados como Boobstagram, Asstagram o Cumstagram que ya conocéis todos la mar de bien. También sabéis mi opinión personal y lo mucho que detesto Instagram y todo lo que lo rodea, así que quienes comulguen con mi odio (bienvenidos, pasad y tomaos algo) compartirán también la simpatía por esta canción de Julia Mattison (que despliega una mirada de loca inquietantemente conseguida) cagándose, hablando en plata, en los instagramers. Si no entendéis el inglés os perdéis 40% de la gracia del asunto, como mucho. Sigue compensando.

El señor que merece un canal temático

Gallagher es un cómico de Carolina del Norte que reúne en sus espectáculos todo lo que mola. Se dedica a lo que los americanos llaman prop comedy, que es esencialmente hacer humor utilizando objetos cotidianos, y la especialidad de Gallagher es aplastar sandías con una enorme maza de madera. Tal cual. Su registro se extiende a otra amplia variedad de cosas reventables, pero las sandías se han convertido en su sello. Ahora la joven productora FCTN ha conseguido darle un plus de gloria a nuestro zumbado héroe de la única forma: filmándole hacer sus locuras con una cámara Phantom a 1.000 fotogramas por segundo. Esto es, a cámara superlenta. Sí, también soy fan.

La jugada maestra del partido

Hace poco un amigo que ha estado de vacaciones en California me explicaba que, sin ser él muy amante del deporte, había acudido a un partido de los Giants de San Francisco, para ver cómo era el ambiente. Por lo visto aquello era aburridísimo, y asegura que ni si quiera el resto de gente parecía muy pendiente del partido. Puede que fruto de ese tedio el caballero de este vídeo decidiera hacer algo: se coló en el asiento justo detrás de la zona de bateo y empezó su show, midiendo además sus movimientos para entrar de lleno en la moviola de cada jugada hasta que la seguridad del estadio le echa. Soy fan.

Libros infantiles para una sociedad enferma

En mi casa los libros infantiles con moraleja, lección, doctrina o como queramos llamarlos, no abundaban. Yo prefería los tebeos de los Transformers, los libros de Wally o los cuentos de Disney. Pero hubo una época en la que ese tipo de literatura era el biberón moral de muchos niños, sobre todo allende los mares, en territorio yanqui. Los padres se aseguraban de que los valores que querían inculcar a sus pequeños también tuvieran un cameo en los momentos de ocio. De hecho sigue siendo una práctica habitual en familias religiosas. Pero si os preguntábais como serían esos libros hoy en día, con una dosis de honestidad y humor negro, no busquéis más.

El gran error, o cómo escapar de un fregado

Si existe un momento incómodo que toda mujer (y por supuesto, muchos hombres) ha vivido en alguna ocasión, este es el de despertarse en la cama junto a un desconocido mientras adivina ciertas evidencias de haber sido su amante la noche anterior. ¿Quién coño es el maloliente gordo que me la ha metido durante toda la noche y que ahora me aplasta el brazo? Esta situación es la que nos presenta el director de The Mistake antes de plantear la cuestión principal y leitmotiv de este brillante corto finalista en el pasado festival australiano Tropfest: ¿Hasta dónde llegarías para escapar de una situación incómoda?