Amablemente y muy dispuesto, el primer ministro de Serbia, Ivica Dačić, concedió a los medios una entrevista televisiva a la que acudió puntual. La entrevista iba a ser sobre la situación política y económica de los Balcanes, así que se avecinaba media hora de soporífera argumentación; pero algo no encajaba. Al llegar al plató le llama la atención la entrevistadora que, lejos de ser un periodista encorbatado o la disciplinada conductora de un programa serio, tiene una pinta de zorrón que tira de espaldas. El escote y la vestimenta no dejan lugar a la imaginación, pero la broma se consuma cuando la morenaza le hace un Instinto básico del que nadie saldría indemne.
Humor
La película sobre tetas gordas que nunca verás
«La milagrosa cura contra el cáncer de mama que ha descubierto Chastitty Jones implica consecuencias letales: ¡su doble maligna anda suelta y quiere infectar el planeta entero! Con todo en contra y armada únicamente con su enorme para de melones, Chastitty debe liberar el potencial de sus gigantescos activos para detener los planes mutágenos de Melanoma. ¿Lo conseguirá?». La voluptuosísima pornstar London Andrews encarna a la heroína y a la villana a la vez en la batalla tetil definitiva. Una película que haría sentir orgulloso a Russ Meyer (y a Joe Esposito, por la versionaza de You’re the Best Around, el tema de Karate Kid) y que, ni existe, ni la verás jamás.
Noruega loquísima: la danza del sushi humano
A ver cómo os introduzco esto… Godfisk es una marca noruega de productos del mar, y para promocionar su nueva línea de sushi (en sus variantes Sashimi, Maki y Nigiri) han decidido sacar tres spots televisivos de esos que te dejan el culo torcido. Se titulan The Human Sushi Dance, y ya se han convertido en un clásico instantáneo de la publicidad nórdica gracias a algo simple: son graciosos porque son ridículos y, más importante, porque saben que son ridículos. Porque un tío vestido de lycra bailando salsa es una visión tremenda, pero si lo rodeamos de señoras disfrazadas de gamba con una coreografia, la cosa se sale de los gráficos.
Ideas que te vuelan la cabeza… literalmente
Lo de que una idea sea “mindblowing”, esto es, que te vuele la cabeza, es una traducción literal de la expresión que venimos adoptando algunos desde hace relativamente poco, pero los angloparlantes vienen usándola desde hace mucho. Y basándose en ese juego de palabras el realizador Andrew Zuchero ha llevado a cabo un magnífico corto de comedia que ya ha sido seleccionado en el festival de cine independiente de Sundance en una categoría asociada con YouTube. El caso es que Apocalypse —así se titula— literaliza la idea: ¿y si las ideas que le vuelan a uno la cabeza, realmente le volasen a uno la cabeza? ¿Y si cualquier idea lo hiciese? Brillante.
De p*t*s vacaciones
No tengo ni idea de cómo se llama este tipo, pero tiene un canal en YouTube con bastantes suscriptores y un montón de tonterías filmadas de las que me gustaría destacar un par. Es una forma original y amena de hacer turismo y generar un contenido bastante más escueto disfrutable que las malditas, malditas fotos que los amigos y familiares viajeros necesitan hacer y enseñarnos a centenares. En un minuto podemos hacernos una idea de sus vacaciones en un crucero de placer o en Las Vegas y reírnos un poco (no demasiado, admitámoslo) con esa actitud hastiada y quejica. Porque lo que pasa en Las p*t*s Vegas se queda en Las p*t*s Vegas.
Un fantasma al volante
El titular casi parece el título de una comedia familiar de los noventa, pero es en realidad la idea principal tras una broma genial. No es de esas que asustan a la gente, o al menos no a todo el mundo, sino más bien de las que dejan desconcertadísimas a las víctimas y uno casi puede ver en sus ojos cómo se les rompen los esquemas pierden la conexión con la realidad. Si esto te pasa en un empleo tan rutinario y alienante como el de servir comida rápida en un autorrestaurante, la cosa debe de acentuarse más. Eso sí: es una de las bromas más creativas y mejor preparadas que hemos visto.
Los mejores FAILS femeninos de 2012
Esto es lo mejor y a la vez lo peor de los finales de año: cientos de miles de refritos, listas y recopilaciones asolan internet con la fuerza implacable de diez mil supernovas. Pero, ¡hey!, hay cosas que se disfrutan mejor en mayores cantidades, como las orgías o la cerveza, y una de ellas es la ya obligada selección de momentos fallidos en términos de inteligencia y psicomotricidad humanas. Hay un montón, por ahí, pero mi favorito es este que hace a mi pequeño y cabroncete misógino interior reírse a mandíbula batiente. Caballeros, señoritas, pero sobre todo caballeros:aquí están los mejores FAILS del año protagonizados por dulces damiselas en apuros. ¡Que aproveche!
Nacido para el snowboard
Dave y sus amigos han ido a esquiar. Dave nunca ha esquiado, pero eso no debería ser un obstáculo para un tipo atlético y de psicomotroicidad precisa como él, así que ya que está allí arriba prefiere optar por una tabla de snowboard en lugar de por un par de esquíes, que al fin y al cabo acentuarán su ya de por sí fascinante estilazo con un toque de rebeldía y modernidad. Ya antes de encaramarse al gancho que te sube hasta la cima de la ladera, parece que algo no va bien y Dave refleja una inseguridad impropia de un prohombre como él. Amenaza al cámara y, entonces, se produce la debacle.
La sonrisa obligada
No sé si hay una clase que se llame Publicidad 101, pero desde luego si es así la primera lección y la regla de oro que cualquier creativo debería grabarse a fuego entre ceja y ceja es que el sexo vende mejor que cualquier otra cosa en el mundo. Esto lo saben todos los publicistas pero lo que recae en su talento, su inventiva y sus habilidades como profesional es cómo darle la vuelta al asunto para sexualizar un producto que nada tiene que ver con el follaje. En Funeraria López os dieron una lección, y ahora los de pasta dentífrica Quay nos enseñan otra. El eslógan del final: “no puedes evitar sonreír”.
El hombre más asustadizo del mundo
Basse Andersen es un tipo muy normal. Bordea la cincuentena y vive en la ciudad donde nació, en Arendal, al suroeste de Oslo, en Noruega. Trabaja en una copistería de la cadena Oestereng & Benestad y se lleva muy bien con sus compañeros, principalmente porque a ellos les encanta explotar el mayor punto débil de Basse: es el tipo más asustadizo que ha caminado jamás sobre la faz de nuestro planeta. Cualquier ruido repentino le aterra lo indecible, e incluso ayudó a ganar un concurso a un compañero solamente siendo víctima de un buen susto. Basse, eso sí, es el primero en reír después de cada putada… hasta que su corazón diga basta.
Una tarde libre y un buen rollo de celo
Con Dismorfobina, la artista catalana Natalia Pereira trataba de hacer una crítica de la sociedad esteta y los modelos de conducta basados en una apariencia prácticamente inalcanzable. El resultado eran caras deformadas por cordones que a veces hasta perdían funcionalidad. Alguno se quejó de la mediocridad del proyecto como ejercicio expresivo, y quizá sí que pecaba un poco de pretencioso. Hoy traigo una galería parecida pero en realidad totalmente diferente. Al fotógrafo Wes Newman se le ocurrió, mientras envolvía regalos navideños la fiestas pasadas, que sería divertido reunir a varios amigos y convertirles en grotescas caricaturas de sí mismos a base de celo. El resultado es tan desenfadado y fresco como divertido.
¿El peor vídeo de la historia de Internet?
Si no conocéis el archifamoso vídeo musical del colegio IES Antonio de Mendoza (oza, oza) que reventó las cabezas de miles de internautas (me encanta esta palabra) españoles, deberíais. Es una obra necesaria para entender la idiosincrasia social y cultural de la España del siglo XXI, y por eso nunca será olvidado, pero ojo porque ya ha sido superado. Ampliamente, además. Los genios irrepetibles vienen del instituto Garden Spot High School en New Holland, Pennsylvania, y su obra empezó siendo un proyecto escolar para Acción de gracias y ha terminado siendo nombrado por los usuarios de Reddit como el peor vídeo que ha dado Internet hasta hoy. Y, teniendo en cuenta antecedentes, no es poco.
