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Nueva lencería para las chicas de Nuts

En la británica mansión Nuts, de haberla, las pyjama parties deben de ser algo desconcertante, parecido a lo que documenta su último número especial: algunas de sus más sensuales musas como Rosie Jones, Stacey Massey, Lacey Banghard y Kelly Hall no solamente posan en lencería de la que molesta, a juzgar por lo desajustada que la lucen y lo mucho que enseñan pese a ella, sino que también nos dan algunos detalles sobre sus hábitos en la cama… a la hora de dormir. Lo mejor, por mucho que el señor entrevistador de la revista intente sonsacarles delcaraciones remotamente sugerentes y como era de suponer, son las fotos.

Vuelve el delicado erotismo de Shay Maria

Si mal no recuerdo con este ya van dos los vídeos que publicamos con la firma del fotógrafo Kaloopy y protagonizados por esa californiana de 20 años que atiende al nombre de Shay Maria. Un stop motion de dudosa calidad pero con una joven que posee esa innata capacidad de erotizar al personal sin la necesidad de mostrar ni un solo pelo del coño. Como alguien apuntó acertadamente, “lo que tanto atrae es esa dualidad de lolita y mujer hecha y derecha. Su cara, de formas no muy bien definidas, parece la de una muchachita que está en la pubertad. Su cuerpo, en cambio, te habla de otras cosas y promete varios placeres”. Amén.

Cine convencional con sexo real: 10 ejemplos

Hace unos meses publicábamos una escena perteneciente al filme Hotel Desire debido a la particularidad de que los actores protagonistas practicaron sexo real ante las cámaras a pesar de tratarse de cine muy alejado del porno. Inmediatamente empezaron a llovernos comentarios que sugerían casos similares, encuentros de sexo explícito y real enmarcados en producciones convencionales (aunque quizá no clasificables como “comerciales”, por motivos evidentes), así que se nos ocurrió que quizá sería buena idea reunir algunas de estas escenas que proponíais, y otras que no conozcáis, en una sola lista. Un modesto intento de explorar e ilustrar ese límite invisible que separa a veces el arte de la pornografía.

Twin Flames o el legado indie de Society

Un año antes de dirigir aquella impactante delicia para la intro de Soulwax Radio y que Fogardo nos trajo en su momento, el cineasta londinense Saam Farahmand daba a luz uno de los mejores y más impactantes videoclips de los últimos tiempos. El delirante segmento acompañaba al tema Twin Flames de la banda inglesa de new rave Klaxons y ponía en escena a un montón de jóvenes (entre ellos la escultural modelo Marilyn Rose; pelo corto, rostro andrógino, pechos generosos) que iniciaban una especie de orgía cuyo clímax se inspiraba en el clásico gore Society de Brian Yuzna, tal como admiten al final. La pieza tiene ya casi dos años, pero sigue siendo espectacular.

Telephone, un corto de Karley Sciortino

Karley Sciortino es una blogger de 25 años que se ha hecho famosa gracias a sus desvaríos sobre moda y tendencia sexual en su blog de culto Slutever. Tan alto ha llegado que ya colabora en diversas publicaciones y libros, e incluso hay quien le ha seguido la corriente en sus aires de attention whore diva de lo digital hasta el punto de dedicarle parte de un documental sobre la inspiración y los procesos creativos. El caso es que la revista gabacha Purple la ha contratado para su página web en la que la neoyorkina colabora grabando un vídeo mensualmente. Su última creación se llama Telephone y es en esencia una bonita tontería con lesbianas.

Un videoclip con mucho gancho: Oh Yeah!

Reset! es un colectivo formado en 2007 en Milán por Dj’s, productores y promotores que apenas ha necesitado dos trabajos para hacerse un hueco entre los amantes de los videoclips subidos de tono y aquellos otros que no dan importancia a los aspectos musicales. Primero con aquel homenaje al mítico director Russ Meyer y a esos grandes pechos que caracterizaron su obra, y ahora con el vídeo de Oh Yeah!, en el que vemos desfilar a un grupo de bellas señoritas al natural. P.s: Acompaño la versión sin censura del vídeo musical con la promoción original, ésta algo más recatada y adecuada para ser emitida en MTV y similares.

Cuando el porno y el arte se rozan

Espléndidas las creaciones pertenecientes a Coiled-Up Photography, un proyecto en forma de blog fotográfico en el que una pareja de aficionados de la cámara y la iluminación muestran sus pequeñas ocurrencias sexuales y sus diabluras más íntimas de un modo tan profesional, cuidado y creativo comparado con el resto de filmaciones de factura amateur que muy poco le falta para trascender lo puramente porno e invadir el territorio del arte. Desde luego a nivel estético no se puede negar su expresividad, aunque sus anónimos creadores no se detienen ahí: también se ofrecen a retocar las fotos privadas que les evíen los lectores para transformarlas en algo más evocador. Unos artistas, con todas las letras.

Cinco minutos de calma y sensualidad

Hace cosa de tres meses os ofrecíamos una espectacular batalla de pole dancers brasileñas entre dos de las mejores practicantes de esta disciplina a nivel mundial. Como recuerdo que os gustó bastante, hoy vamos a deleitarnos los sentidos con los exhuberantes movimientos de otra grande: se llama Zoraya Judd, es estadounidense y empezó en esto por casualidad, yendo al gimnasio para perder peso tras dar a luz a su segundo hijo en 2008. Un compañero le ofreció acudir a un curso y descubrió que se le daba fenomenal, así que empezó a tomar clases, a entrenar y a competir. En 2010 conseguía acceder a la final del campeonato mundial de pole dancing quedando entre las 13 mejores.

Caperucita Roja a la japonesa

Si se llama Red Sword (“espada roja”) y es japonesa, os podéis imaginar por dónde va esta adaptación del famoso cuento de los hermanos Grimm. Y es que para ellos todo es erotizable y violentable: aquí se trata de una batalla épica de más de 400 años entre hombres lobo y jovencitas vírgenes, que a juzar por las imágenes no les hace falta ningún leñador que las salve. Sangre, vísceras, monstruos, drama desgarrador, colegialas de instituto, tetas y violaciones impregnan esta cinta protagonizada por una voluptuosa Momoka Nishina y otra que no se queda atrás como Asami, que igual os suena de alguna otra cafrada como Mutant Girls Squad o Gothic & Lolita Psycho.

Las barbies lascivas de Alex Kliszynski Sandwell

El tema de la explotación de la mujer y su imagen a menudo hipersexualizada en busca del atractivo comercial es un gigantesco tótem al que los artistas (sobre todo los fotógrafos) parecen arrodillarse y rendir culto sin el más mínimo rubor. Y lo más curioso: muchos de ellos recurren a la figura de las muñecas para plasmar una metáfora algo fofa. El norteamericano Alex Kliszynski Sandwell pertenece a este rebaño de visionarios cortados por el mismo patrón, pero al menos no se puede negar que el trabajo que expone en su portafolio no resulte impactante, grotesco y fascinante. Al fin y a la postre, de eso se trata, ¿no?

Un talento peculiar

Hace unos días se convirtió en viral un pequeño vídeo en el que una simpática jovenzuela movía las cejas con mucho ritmo al son de una musiquilla, seguro que algo visteis. Pues bien, no han tardado en aparecer las divas de internet y las attention whores desesperadas por sacar taja de esta tontería supina y esta chica que verés a continuación es una de ellas. Personalmente no termino de ver la sincronía entre su danza lingual y esa melodía que se oye, pero solo con las caras que pone y sus miradas uno podría pasarse horas observándola e imaginando lo que esta moa es capaz de hacer con una sinhueso tan desarrollada e inquieta.

Bikini Blitzkrieg, una joya que nunca existió

Qué maravilla, caballeros. Observen el loco inventario de salvajadas que contiene este tráiler: tías buenas de tres etnias distintas en bikini, armas de fuego, robots nazi gigantes, superpoderes saiyan, cañones de plasma y hasta el puto Adolf Hitler asoma su repeinada cabeza para gozo y dicha de quienes apreciamos este tipo de basura fílmica. Lo malo del tráiler, eso sí, es que pertenece a una película de título inmejorable como Bikini Blitzkrieg que, en efecto, no existe. El corto se grabó en Luxemburgo en dos días y la postproducción tomó cerca de un año. Sus creadores, eso sí, reconocen que les encantaría rodar un largometraje real partiendo de esta idea y estarán encantados de recibir vuestro dinero.