Desde ayer tenemos nuevo Papa, un argentino que se hará llamar Francisco I, pero de lo que no sois conscientes algunos todavía es de que ahora también tenéis un nuevo dios. Ya lo venía avisando con algunos papeles, y el de Tyrion Lannister en la serie de Juego de Tronos ha terminado por confirmar al actor Peter Dinklage como lo que es: el puto amo. Y es que codearse con Robert Downey Jr. por el trono del ser humano más molón de Hollywood tiene mucho mérito en su caso. No faltan enanos en el mundo de la farándula, vive Warwick Davis, pero que te tomen realmente en serio como actor midiendo 1,35 no debe de ser tarea fácil.
Cultura
Murad o la sublimación del calzonazos
Murad Osmann es un fotógrafo que decidió, cuando abrió una cuenta de Instagram, combinar tres de sus pasiones: el gusto por conocer el mundo, la fotografía y la admiración por su propia novia. El resultado es un brillante e ingenioso álbum turístico con lugares fáciles de identificar (desde Disney World hasta Tokio, pasando por Moscú o Venecia) en cuyas fotos el protagonismo se debate entre los paisajes y el extraño halo de sensualidad y misterio que desprende su chica, cogiéndole de la mano y arrastrándolo por todo el planeta. La joven, por cierto, se llama Nataly Zakharova y si además de su estupendo culo queréis ver también su rostro id directos al final.
El vibrante Congo rosa de Richard Mosse
La idea tras Infra, una serie de fotografías del irlandés Richard Mosse, es simple: documentar el conflicto bélico al este del Congo a través de un color falso que da la película en tono infrarrojo. Las fotos fueron tomadas entre 2010y 2011 con película Kodak Aerochrome sensible al color infrarrojo y desarrollada originalmente para propósitos militares. El resultado dota a las imágenes de un tono extrañamente festivo, transformando el verde en rojo y convirtiendo los paisajes en una suerte de mundo onírico; el país de las golosinas, donde los soldados con uniformes de camuflaje parecen sacados de la Gay Parade y parece que la vida es, efectivamente, de color de rosa.
Qué buenas versiones tienes, Jess Greenberg
Casi me caigo de culo el día en que me dijeron que Justin Bieber había llegado donde está gracias a colgar sus cancioncillas en YouTube. Me sorprendió pero al mismo tiempo no lo hizo: la difusión del portal puede convertir a cualquiera en famoso y la jovenzuela Jess Greenberg parece que busca su sitio en la industria musical por la misma vía. Eso sí, aunque no canta mal y se defiende mínimamente con la guitarra acústica, es evidente que sus vídeos tienen algún gancho más que las versiones que canta. No creo que haga falta especificar de qué hablo pero quizá alguien debería decirle a Jess que se le ve el plumero.
El loco cóctel cultural de Hillary White
Nacida en Maine y criada en un interminable caldo de cultivo ochentero con una pizca de arte clásico y cierta obsesión Alicia en el País de las Maravillas, la ilustradora Hillary White ni sabe ni pretende ocultar su mayor influencia: la cultura pop. Por eso la mayor parte de su obra bebe de fuentes como internet y los memes, los dibujos animados, el cine de terror y ciencia ficción o la literatura de fantasía. Pero quizá su mejor serie es una que ha bautizado como Reinterpretaciones Pop y que hace precisamente eso: coger obras pictóricas clásicas de distintas épocas y mezclarlas con referencias que a cualquiera nacido en los 80 le volarán la cabeza.
De visita en el estudio de Nobuyoshi Araki
Posiblemente se trata del fotógrafo japonés más influyente de la cultura pop y el arte erótico actuales. Nobuyoshi Araki no es un cualquiera, y la prueba es su contacto con estrellas occidentales como Lady Gaga, a quien retrató hace unos meses sin perder su obsesión por el bondage y la sumisión sexual, o que las asociaciones feministas de medio mundo le tengan en el punto de mira y le consideren un peligroso misógino. Su obra está al alcance de cualquiera hoy en día, así que nosotros vamos a centrarnos en su metodología de trabajo en una pequeña visita al estudio donde desata sus sesiones de erotismo estático con señoritas niponas.
La Britney Spears polaca tiene un videoclip genial
Se llama (o se hace llamar) Margaret, y es una jovenzuela rubia de Polonia que tras unos años dedicados a la moda en algunos catálogos la mar de discretos, ahora ha decidido que era el momento ideal de probar suerte en el mercado de la música. Con Taylor Swift ha quedado demostrado que el factor puteril y drogodependiente no es imprescindible para convertirse una pequeña diva del pop que se haga famosa sin cantar demasiado, pero lo que sí parece conditio sine qua non es un videoclip con gancho. Y este que ha sacado Margaret para su tema Thank You Very Much parece destinado al éxito si la MTV se atreve a emitirlo.
Las chicas Disney la lían en Spring Breakers
¡Hablemos de cine, niños! Spring Breakers va a ser lo puto mejor, eso es todo lo que tengo que decir. No, es serio: esta película debía aparecer en Orgasmatrix tarde o temprano, así que aprovechamos la publicación del nuevo tráiler subidito de tono para hablaros de ella. Dirige Harmony Korine (guionista de Kids y Ken Park) e interpretan un irreconocible James Franco como traficante de drogas y cuatro señoritas espléndidas: Selena Gómez, Vanessa Hudgens, Ashley Benson y Rachel Korine (bingo: la esposa del propio director) haciendo de universitarias cachondas. Y yo no sé vosotros, pero a mí ver a dos princesitas Disney en bikini meterse rayas como brazos y morreándose me parece El Reclamo.
El microsexo de Mr. Peluche
Se hace llamar Mr. Peluche, actualmente reside en Berlín y se autodefine como un “microescultor” y miniaturista. Ha trabajado como músico callejero y como fotógrafo, pero dice que le gusta considerarse un completo outsider. En algún momento de su vida descubrió las figuras a escala 1:87 y decidió que era el momento de plantar su obra en el arte: a base de reensamblar, pintar y colocar el resultado (figuras de uno a dos centímetros de estatura) en distintos lugares públicos, Mr. Peluche recrea tórridas escenas del sexo más apasionado que podrían pasar desapercibidas para cualquiera. Sus obras se basan siempre en la misma idea cambiando el ambiente, como la calle o las flora.
Supervillanos del mundo real, por Butcher Billy
Butcher Billy es un titán. El tipo es un artista gráfico, ilustrador y publicista nacido y criado en Kentucky pero que actualmente trabaja en Brasil; una mezcla francamente curiosa. ¿Y de tan estrafalario personaje qué se puede esperar? Pues auténticas obritas de arte que cogen cosas de la cultura pop y de la historia contemporánea y las agitan en su coctelera para dar a luz fenomenales muestras de ingenio. Hace unos días ya nos dejó bien locos con la versión punk de Super Mario Bros. a imagen y semejanza de Sid Vicious y Nancy Spungen, pero lo de hoy es aún mejor: villanos de la historia reciente convertidos en supervillanos de cómic.
Los otros Pistorius
Ya estamos un poco cansados de Oscar Pistorius y de su flojo gatillo, sobre todo si miramos más allá de la crónica de sucesos y nos percatamos de que las personas “diferentes” que han sido aceptadas en el olimpo de la fama se lo han tenido que ganar con logros deportivos o intelectuales. Así que ahí van algunas fotos de gente “diferente”, retratos tomados por un artista llamado George Dureau, que nació en Nueva Orleans en 1939 y aún vive. A la manera de las esculturas de la Grecia clásica, su obra muestra que en el siglo XX ya está todo hecho y que solo nos queda construir sobre los cimientos de antiguos visionarios.
La dildeadora casera, de Francesco Morackini
Francesco Morackini es uno de esos artistas de nueva hornada que utilizan sus conocimientos como diseñadores industriales para dar a luz ideas y conceptos que expresen su mensaje artístico. Una de sus últimas creaciones es brillante: el Dildo Maker, presentado como si de un producto Apple se tratase, viene a ser una especie de artilugio capaz de convertir cualquier objeto alargado en un consolador totalmente funcional. La idea viene de aquellos antiguos sacapuntas con maneta y la idea es esculpir de forma rápida un glande en cualquier cosa para convertirla en un objeto de placer. El concepto se cuestiona la relación entre las personas y los productos manufacturados en la sociedad del consumo.
