Regalos para la suegra: enseres muy jodidos
En su particular cruzada para aunar humor y arte con mensajes irónicos sobre tecnología moderna y el entorno, la diseñadora Christine Chin lanzó esta colección de objetos titulada Sentient Kitchen (algo así como “cocina consciente”) que se mueve entre la fascinación y el puro asco. Se trata de un juego de enseres de cocina como saleros, tazas, cucharas, etc., que intentan bromear sobre la convergencia entre tecnología y biología, con máquinas pensadas para facilitarnos la vida que gozan de una creciente complejidad estructural. Su visión mezcla este tipo de tecnofilia en comparación a la ingeniería que la naturaleza también ha sabido desarrollar. Una unión que, está claro, solo lleva a lo grotesco.














xotyx 2 de febrero 2012, a las 12:11 pm
esto es horrible, me puse malo y to ^^
Mr. Dolar 2 de febrero 2012, a las 1:21 pm
La vajilla de Ed Gein
http://es.wikipedia.org/wiki/Ed_Gein
atragantrao 2 de febrero 2012, a las 2:37 pm
la taza con la oreja se sale! jaja
Chapi 2 de febrero 2012, a las 4:39 pm
Pero a que mente enferma se le ha ocurrido hacer esto XD, parece sacado de una pelicula de terror.
das 2 de febrero 2012, a las 5:01 pm
vaya basura de objetos ¿esta mierda llaman arte? ni a mi peor enemigo le regalaria estas basurillas
pablo 2 de febrero 2012, a las 7:17 pm
Pues ami me gustan. Son originales.
hard candy 2 de febrero 2012, a las 10:14 pm
Las mamilas de pezón me gustaron
solaresmty 2 de febrero 2012, a las 11:05 pm
en donde los venden????
Cr4ashmatrico 2 de febrero 2012, a las 5:43 am
Pues de hecho esta muy buena la creatividad para los que tenemos mucho estomago no nos afecta y sabemos que no son reales si no abstractas (no hay que tomarse todo como si fuera en serio o real siempre) al contrario esta muy innovador y gracioso porque obviamente están nuevos y de lujo no están sucios y los pelos no son reales. quiero un set completo!
xhoxho 2 de febrero 2012, a las 10:38 am
hahaha cuando la vi pense lo mismo! el hubiera sido feliz con una de estas XD le habria fascinado