Asfixia

A pesar de la poca sofisticación de esta práctica, se considera que su vertiente sexual es uno de los últimos límites del juego en pareja o en solitario, quizá por la interminable lista de víctimas que han fallecido en sus brazos. Las asfixia erótica en realidad empezó a tenerse en cuenta hace más de 400 años como medida contra la disfunción eréctil cuando algunos se dieron cuenta de la erección posmórtem que se producía en los reos al ser ejecutados en la horca. Un inicio truculento para un ejercicio truculento.

En el caso tanto de hombres como de mujeres, se dice que la asfixia en el momento del orgasmo multiplica varias veces su intensidad. También llamada hipoxifilia, esta privación del oxígeno produce una segregación hormonal que potencia la sensibilidad de las terminaciones nerviosas y su comunicación con el cerebro, convirtiendo la oleada de placer en algo descomunal.

Asfixia autoerótica: La versión más conocida y fácil de hacer, y también la más peligrosa. Se trata de masturbarse mientras un cinturón o una soga le aprietan a uno las vías respiratorias. Un fallo de cálculo o un desmayo pueden terminar fácilmente en la muerte del onanista temerario.

Breathplay: Es un tipo de edgeplay que se considera algo así como la versión ligera de la asfixia erótica, una pérdida de oxígeno controlada y poco significativa con maniobras de estrangulación leve.

Leg Chocking: La privación del oxígeno se produce aquí mediante la realización de una llave de judo llamada Jime y que genera la asfixia haciendo una pinza con las piernas.

Face sitting: No es oficialmente una versión de la asfixia erótica, pero a menudo se relaciona con ella y consiste en limitar la respitación reposando las nalgas en la cara del otro.

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